SANTORAL



San Arsenio

Sus dichos o refranes fueron enormemente estimados. Las gentes hací­an viajes de semanas y meses con tal de ir a consultarle y oí­r sus consejos. Se hizo famoso por sus penitencias extraordinarias. Un dí­a llegó un alto empleado del imperio a llevarle un documento en el cual se le comunicaba que un senador riquí­simo le dejaba en herencia todas sus grandes riquezas, y que se fuera a reclamarlas. El santo exclamó: «Antes de que él muriera en su cuerpo, yo morí­ en mis ambiciones y avaricias. No quiero riquezas mundanas que me impidan adquirir las riquezas del cielo». Y renunció a todo esto en favor de los pobres.