SANTORAL



San Gregorio Barbarigo

La madre murió de peste de tifo negro, cuando el niño tení­a solamente dos años. Pero su padre, un excelente católico, se propuso darle la mejor formación posible.

Luego él mismo vende todos sus bienes y los reparte entre los necesitados y se propone imitar en todo al gran arzobispo San Carlos Borromeo que viví­a dedicado a las almas y a las gentes más abandonadas. En Bérgamo jamás deja de ayudar a quien le pide, y los pobres saben que su generosidad es inmensa.

Propaga libros religiosos entre el pueblo y recomienda mucho los escritos de San Francisco de Sales. En sus viajes misioneros se hospeda en casas de gente muy pobre y come con ellos, sin despreciar a nadie. Después de pasar el dí­a enseñando catecismo y atendiendo gentes muy necesitadas, pasa largas horas de la noche en oración.