San Isidro labrador
Es el patrono de los agricultores del mundo. Huérfano a la edad de diez años, Isidro se empleó como peón de campo cerca de Madrid. Lo que ganaba como jornalero, lo distribuía en tres partes: para el templo, para los pobres y para su familia. En 1163, a los 43 años de haber sido sepultado, sacaron su cadáver del sepulcro y estaba incorrupto. El Papa lo canonizó en 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.