SANTÍSIMA VIRGEN DE LOS DOLORES Y CONSAGRADA IMAGEN DE MARÍA SANTÍSIMA DE LA SOLEDAD DEL TEMPLO DE LA RECOLECCIÓN DE LA CIUDAD DE GUATEMALA.


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HERMANDAD IDEAL
Vamos a hacer una pequeña descripción de cómo debe ser una Hermandad. La vida es un sueño y todos tenemos derecho a soñar, aunque a veces se diga que los sueños, sueños son.

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Fray Leonardo García Aragón O.F. M.
Director Espiritual de la Hermandad de Dolores
Del Templo de la Recolección de Guatemala.

El que sueña con alcanzar un ideal muy alto, quizás no logrará conseguirlo todo, pero si llegará a una meta en su consecución. Al contrario, sabemos que quien no se propone algo en la vida, la pasará en vano sin hacer nada, como una mata que crece porque no tiene cosa que hacer. Todo mortal viene a este mundo para ser útil; primero a sí mismo y después a los demás. He copiado muchas veces que “persona feliz es aquella que al morir deja el mundo mejor que de lo que lo encontró, bien porque sembró un árbol, escribió un libro o ayudó a la salvación de un alma”. Debe, usted querido amigo sembrar muchos árboles en su jardín, escribir muchos libros, artículos, revistas, folletos, periódicos, hojas sueltas y demás. Y ayudar a la salvación de muchas almas, de todas las almas. No me diga que no tiene tiempo, porque hay tiempo para todo lo que se quiere; no hay tiempo nunca para lo que no se quiere. El tiempo nos llena de mil oportunidades doradas para hacer el bien.
Acércate a ese hermano (a) que aves está lleno de penas y dificultades. Dile una palabra de cariño, aprecio y amor. Te la ha ganado seguramente. Hay en el mundo mío y tuyo muchas penas que aliviar, muchas cosas que olvidar, muchas cosas que recordar llenas de personas buenas que nos ayudaron en grandes ocasiones.
Decía un sabio: Manos que no dais ¿qué esperáis?) Dios nos dio dos manos para dar y también para recibir. Hemos de abrir nuestro corazón a Dios para recibir sus caricias. Dios que nos ha creado, nos ama, nos quiere y desea siempre nuestro bien. Hablemos con Dios Nuestro Señor y Él nos contestará en lo más profundo de nuestro corazón. Lee, buen amigo (a) con frecuencia la palabra escrita en la Biblia, sobre todo en el Nuevo Testamento. Dios te habla y tú le respondes poniendo en práctica sus enseñanzas. Esa palabra orientará el camino de la vida para hacer siempre el bien y alejarte de todo mal.
Adquiere tu Biblia cuanto antes (las hay muy baratas) y pon un orden en su estudio y meditación. Comienza a leer los hechos de los Apóstoles, Evangelio de San Lucas, San Marcos, San Mateo y San Juan. De ahí pasa al Pentateuco, libros proféticos y didácticos. Deja para el final el Apocalipsis de San Juan. Hay mil modos de leer la Biblia. Este es uno de tantos.
Al leer la Biblia con atención y constancia entrarás en un mundo lleno de sorpresas a cual más positiva y admirable. Copia, toma notas, subscribe, raya, anota lo más impresionante. Sigue adelante leyendo hasta que en dos o tres meses, llegues felizmente a la última página. Besa con frecuencia ese libro, como lo hace el sacerdote en la Santa Misa. Medita largo rato en la historia de nuestra salvación (eso es la Biblia) y entrarás en un mundo maravilloso nunca soñado en donde se halla respuesta a todos los enigmas e interrogantes de la vida.
Ánimo y adelante con la empresa y empeño en ser un fiel discípulo de Cristo, hijo fiel de la Iglesia Católica y amante, defensor y servidor de la Hermandad que un día te recibió para hace de ti un fuerte aspirante al reino de los cielos.