Sammy Wanjiru


Es el primer keniano en ganar una maratón en los Juegos Olí­mpicos, este domingo en Pekí­n. Es un niño que aparenta menos de sus 21 años, un niño feliz que ya apunta a superar en 2009 el récord del mundo del etí­ope Haile Gebreselassie, ausente en la capital china.


Samuel Wanjiru vive en Japón desde 2002. «Conseguí­ una beca de estudios para la Sendai High School. Hay mucha gente de mi provincia (centro) que se marchan a trabajar allí­», explica.

Su trabajo es correr. Y tras su gran sonrisa, hay toda una estructura muy profesional en el seno de la empresa Toyota del que es abanderado, con un manager italiano y un entrenador japonés, Koichi Morishita, que ganó la medalla de plata en los Juegos de Barcelona-1992.

Samuel vale su peso en oro. Poseedor del récord del mundo junior de 10 mil m (26:41.75), a los 18 años, fue rebajando progresivamente el de la semimaratón, de todas las categorí­as, hasta los 58 min 33 seg, en 2007, en La Haya.

En la tercera maratón de joven carrera, ofreció el tí­tulo olí­mpico a su paí­s. «Estoy muy orgulloso y esto nos permite, con 5 medallas en las carreras, conseguir nuestro mejor total», añadió.

En Japón, donde la maratón goza de gran prestigio, Wanjiru es considerado como un corredor del paí­s. El domingo, la gran concentración de periodistas nipones podrí­a haber hecho pensar que un japonés habí­a ganado.

De hecho, segundo medallista más joven en una maratón olí­mpica -el argentino Juan Carlos Zabala tení­a 20 años en 1932 en Los Angeles-, Wanjiru pasa ahora largos periodos en casa entrenándose a los pies del Monte Kenya, donde está con su esposa y su hija.

Ya que el niño (1,64 m/52 kg) también es papá desde hace un año. Sammy nacií² en Nyahururu, Kenia, el 10 de noviembre de 1986.

Con segundo lugar en la maratón de Londres 2008. Donó la gratificación que recibió por quebrar la marca del 2007 a un hogar de chicos en la que trabaja su madre en Nyahururu.

Se trasladó a Japón en el 2002 para asistir a la secundaria después de ganar una prueba de selección en todo el paí­s y ahora vive en la ciudad japonesa de Fukuoka.