Salud mental de las mujeres


El 8 de marzo se conmemora el Dí­a Internacional de la Mujer, es por ello que considero de suma importancia abordar el tema de salud mental en las mujeres.

Dra. Ana Cristina Morales Modenesi
crismodenesi@gmail.com

Cuando se realiza una perspectiva tradicional acerca del tema de la salud general de la mujer; usualmente se alude a la salud reproductiva, de esta manera se reducen los problemas femeninos y se ligan de manera exclusiva al aparato reproductor.

En función a las dificultades para conceptualizar el fenómeno de salud/enfermedad se ha tratado de emplear un término, «el malestar», que incluye elementos tanto subjetivos como objetivos, internos/externos a la vez. En el Seminario Internacional sobre Malestar Psí­quico de las Mujeres (1988, Italia), se definió a la enfermedad como la «pérdida de la conciencia de vivir en condiciones perturbadoras, siendo sujeto de un padecimiento individual, atribuido a disfunciones biológicas», mientras que el sufrimiento femenino fue entendido como «una situación de subordinación social propia de las mujeres».

Mabel Burí­n, psicóloga argentina, plantea que este sufrimiento femenino expresa el «malestar de las mujeres», entendiendo a éste como «una sensación subjetiva de padecimiento psí­quico que no se encuadra dentro de los clásicos criterios de salud o enfermedad. La salud mental de las mujeres se caracteriza, más bien, en términos de conflicto, Y este, «es siempre debido a situaciones contradictorias e incompatibles entre sí­.

Datos obtenidos en un estudio realizado por el Banco Mundial revelan que, en los paí­ses en desarrollo, aproximadamente el 30% de los casos de discapacidad por trastornos neuropsiquiátricos en las mujeres se debe a la depresión, mientras que en el caso de los hombres la proporción es de 12.6%. Existe una mayor prevalencia de depresión y ansiedad en las mujeres, y estas, corren mayores riesgos de padecer: obsesiones/compulsiones, somatizaciones, crisis de pánico, trastornos alimenticios, estrés postraumático.

Existen factores de riesgo para la salud mental de las mujeres:

El matrimonio (que, por el contrario, serí­a un factor de protección de la salud de los hombres); el trabajo de ama de casa, con su cotidianidad implí­cita (en cambio, trabajar fuera del hogar serí­a un factor de protección, sobre todo si se hace voluntariamente); las múltiples jornadas de trabajo y la invisibilidad del mismo; tener tres o más niños pequeños; la falta de soporte o ayuda de amigos o familiares; la falta de comunicación í­ntima y confidencial con la pareja; participar de una situación permanente de conflicto, así­ como ser sobrevivientes de violencia de género; recibir mensajes contradictorios acerca de lo que se espera de ella; una socialización de género que la moldea en la pasividad, sumisión, abnegación, tolerancia, desvalorización de sí­ misma, dependencia. Complacencia, atención y cuidado de otros pero no de sí­ misma, obstaculización del desarrollo propio, de la toma de contacto con sus propias necesidades, deseos, malestares; pertenecer a un género subvaluado culturalmente y por ende tener vedadas experiencias de aprendizaje, de experimentación, de desarrollo y de valorización; el condicionamiento que le impide cuestionar algunos deberes del ser mujeres y no poder imaginar siquiera otras posibilidades válidas. Todos estos entre muchos más.

A manera de conclusión, dentro del componente de salud mental de las mujeres, es necesaria la inclusión de la perspectiva de género. Y esto en la práctica significa lo siguiente:

* Revisar los criterios y categorí­as diagnósticas tradicionales.

* Entender los sí­ntomas de la consultante como expresión de un malestar dentro de un contexto social, cultural, histórico, familiar y de género.

* Percibir y conocer los efectos psicológicos de la socialización diferente para hombres y mujeres, las diferencias y jerarquí­as en el mundo social.

* Comprender la relación entre experiencia de vida y condicionamiento de género.