Como un testamento sin herencia, sin que se le diera mayor énfasis o contenido, se presentó el informe escrito de la gestión de gobierno del Presidente saliente í“scar Berger Perdomo al Congreso. A menos de 60 días de concluidos los cuatro años de gestión del gobierno de la Gana, los medios escritos nos presentan la noticia que la inflación alcanzó en diciembre del 2007 el nivel de 8.75%, índice interanual que oficialmente reconoce el Banco de Guatemala y publica en sus datos de índice de Precios al Consumidor (IPC) el gerente general del Instituto Nacional de Estadística (INE), José Ramón Lara, evidenciando con ello el grave perjuicio que se le hereda al pueblo y al nuevo gobierno.
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En Internet están los resultados a que arribó el IPC. Este indicador se incrementó en el 2005, en el 2006, en el 2007 y continuará incrementándose en el 2008 todavía aún más al observar el comportamiento de la economía internacional.
Los guatemaltecos sufren el legado del anterior gobierno, el ajuste en la telefonía fija, en la energía eléctrica y por supuesto en los derivados de petróleo. El sector servicios tiene que pagar en cada galón de diésel, al mes de enero, el 39% más que el año anterior, igual incremento han sufrido los aceites, los lubricantes. La pequeña, mediana y gran industria, aunque goza del privilegio de no pagar ningún impuesto de importación o distribución en el búnker, también ha visto incrementarse este producto que se refleja en sus costos de producción.
El anterior gobierno no previó poder procesar el crudo nacional para retirarle el azufre y otros contenidos para hacerlo viable en el uso de calderas, hecho que el actual gobierno en coordinación con la Cámara de Industria debería hacer; por ejemplo, en Barrios o en la planta la Laguna de Amatitlán y así lograr que Cementos Progreso, Cavisa y los cogeneradores, así como los transformadores de hierro, pudieran utilizar el crudo nacional en su proceso industrial, rebajando costos y por consiguiente rebajando precios.
La inflación heredada del gobierno de la Gana ha hecho que toda la canasta alimenticia se haya incrementado. El INE señala que los alimentos y bebidas se han incrementado ponderadamente en un 38.75% en el índice General de Precios, casi cuatro veces más que los gastos de vivienda y el transporte que son las otras variables que se han incrementado proporcionalmente más.
Esto implica que el actual gobierno debería de inmediato incrementar al doble la bonificación salarial para todos los asalariados y prepararse para que en diciembre, con el concurso o no de los empleadores y trabajadores, se reajustara el salario mínimo. No puede ser que la leche se incremente un 32.15%, el café un 18.28%, los huevos un 10.92%, el pollo con menudos un 10.19%, el aceite un 12.59%, el pan y las tortillas más de un 7% y que los ingresos de la mayoría de los guatemaltecos que dependen de un salario no se reajusten.
El actual gobierno debe gobernar para todos pero con un énfasis específico de preocupación y atención para los más pobres, por ello, desde ya debe realizar una intensa campaña de información y concientización por la radio y la televisión especialmente; así como por los medios escritos, explicando que la única manera en que se puede combatir la inseguridad es reconociendo y dándole a la mayoría de guatemaltecos los medios de subsistencia suficientes que les permitan satisfacer las necesidades que implica la canasta básica alimenticia porque la paz es el producir satisfactores y el hambre es la peor consejera y da intranquilidad social.