Con este problema que originó el vídeo del licenciado Rosenberg, donde denuncia que su asesinato había sido autorizado por el Presidente y doña Sandra Torres de Colom y por el Secretario Privado de la Presidencia, ha habido una serie de reacciones que si se pudieran cuantificar irían desde los que piensan que «La estancia de Colom en la Presidencia es parte de la solución», y los que piensan que «La salida de Colom es la salvación».
Hay algunas opiniones de personas que en su candidez piensan que la solución es dejar que el sistema de justicia funcione y esperar los resultados de la misma. Otros que sugieren medidas extremas como la renuncia del Presidente o un permiso mientras dura la investigación; esto último lo proponen las  personas que han vivido toda la vida en Guatemala. Hay otras propuestas gallo gallina, que sugieren que al que se debe retirar es a Alejos, pues mientras el esté en el cargo puede entorpecer la investigación, como que este funcionario tuviera más poder que el Presidente.
Todos los que opinan, vamos a suponer que su mejor interés es Guatemala, solo que cada uno tiene su manera particular de ver las cosas. Pero para ponerle la tapa al pomo, también hay opiniones estúpidas como la del funcionario que vino de los Estados Unidos, que después de que habló con el Presidente le dio el apoyo absoluto, según lo expresó Fernando Barillas, pues hay unos que confunden la candidez con la estupidez.
Yo no voy a decir cuál es la posible solución a este problema, por lo menos en esta opinión, pues cada uno tiene la suya propia, pero si les quiero hacer una pregunta: ¿Si usted fuera presidente de Guatemala, y si usted o su señora hubieran autorizado un asesinato, dejaría la presidencia para que lo investiguen?; yo creo que la respuesta que me daría sería: «Sólo muerto me sacan de la Casa Presidencial».
Yo me atrevería a decir que ni siendo inocentes el Presidente y su señora dejarían la presidencia, pues con la fortuna que están amasando, un día menos en el cargo, representa una pérdida promedio de un millón, con esos programitas fantasmas que eso no hay necesidad de probarlo, pues son del dominio público. Y que decir de la fortuna que está amasando la cuñadita que ya cobraba el 10 % a los alcaldes, antes de que Colom ganara la presidencia.
Yo lo único que sé decir es que todo se debe hacer como mandan las leyes de nuestro país, pero la intervención del Congreso debe de ser inmediata, que es el único que en última instancia puede autorizar o declarar que ha lugar a juicio del Presidente y…
Esperamos que el Congreso asuma su poder constitucional para demostrar que se pueden arreglar las cosas sin necesidad de llegar a golpes de Estado o a revueltas.