Sale sin puntos del diluvio


Bajo la fuerte lluvia un hombre se refugia en el hoyo del área horas antes del principio del Gran Premio de Malasia.

Con una buena elección de neumáticos el piloto español Fernando Alonso, undécimo en el Gran Premio de Malasia Fórmula 1, sale sin punto luego del diluvio que azotó este domingo en Sepang, donde el británico Jenson Button suma su segunda victoria.


Fernando Alonso aceptó la estrategia de Symonds, basado en los pronósticos meteorológicos, pero le costó la perdida de unos segundos valiosí­simos.

La carrera, que era encabezada por el británico antes del parón, fue suspendida por una tormenta, tras el anuncio de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).

Esta vez Button queda delante de Heidfeld y Glock, al no completarse el 75 por ciento de la carrera y donde los pilotos se quedan sólo con la mitad de los puntos.

La bandera roja salió en la vuelta 33 después de que el coche de seguridad saliera para detener la carrera. La FIA no ha comunicado su decisión sobre si la carrera se reanudará o no.

Jenson Button (Brawn GP), primero en la 33ª vuelta, es seguido por Timo Glock (Toyota), Nick Heidfeld (BMW Sauber), Jarno Trulli (Toyota), Rubens Barrichello (Brawn GP), Lewis Hamilton (McLaren-Mercedes), Nico Rosberg (Williams) y Mark Webber (Red Bull).

Decisión equivocada

Antes del verdadero chaparrón, Pat Symonds, responsable de la estrategia de Renault, optó por cambiar los neumáticos de lluvia extrema de Fernando Alonso, decisión equivocada, dado que en esos momentos el asfalto no estaba tan mojado como para montar gomas de lluvia extrema y los pilotos que se arriesgaron por los intermedios sacaron ventaja. Alonso acabó undécimo.

«Sólo unos minutos después, esta vez sí­, cayó el diluvio universal. Se sucedieron las entradas en boxes y las salidas de pista y la organización optó por sacar banderas rojas y suspender la carrera», anotó el diario español Marca.

Máximo culpable

Por su parte, Marca asume la responsabilidad de todo el caos de Malasia a Bernie Ecclestone, el gran patrón de la Fórmula 1, dado su gran avaricia.

«Ya se sabe que prácticamente todos los dí­as del año llueve en Malasia por la tarde, pero él se empeñó, contra viento y marea, en programar la carrera para esa hora atendiendo no al espectáculo ni a la seguridad, sino a sus intereses televisivos. Sólo se preocupó por tener la máxima audiencia posible y lo pagó», dijo el escrito.