Sabotajes y agresiones


Un pasajero espera el tren, en el marco de la huelga de transportes de Francia.

Las negociaciones para una solución al paro del transporte en Francia debí­an comenzar hoy, en el octavo dí­a de conflicto, mientras se denunciaban «sabotajes» en las lí­neas de los trenes rápidos y algunas «agresiones» contra ferroviarios que se reintegraron al trabajo.


El tráfico ferroviario francés sufrió este miércoles graves perturbaciones por una serie de sabotajes, los que fueron condenados por la dirección de la empresa estatal y por todos los sindicatos implicados en el conflicto.

La dirección de los ferrocarriles nacionales (SNCF) anunció la existencia de «una acción coordinada de sabotaje» en algunas lí­neas de los trenes de alta velocidad (TGV) del este, norte y sureste del paí­s, «destinada a obstaculizar la reanudación del tráfico».

Por su parte la organización que reúne a una parte de los maquinistas de ferrocarriles denunció este mismo dí­a agresiones contra «la integridad de las personas y los bienes» en detrimento de sus adherentes.

El secretario general de la filial ferroviaria del sindicato CGT, Didier Le Reste, denunció todos estos hechos, que definió como «actos incalificables cometidos por cobardes» en una entrevista concedida el miércoles a la AFP.

De su lado, Sud Rail, segundo sindicato de ferrocarriles, llamó a la dirección de la SNCF a «un mí­nimo de prudencia en sus declaraciones» y agregó que la seguridad «es algo muy serio para que sean los ferroviarios», huelguistas los autores de actos de vandalismo.

La dirección de ferrocarriles precisó que estos actos habí­an provocado «retrasos importantes», pero que de todas maneras circularí­an 400 de los trenes de alta velocidad (TGV) y al menos 88 de los 300 rápidos.

Se esperaban también mejores frecuencias en la región parisina y en provincia. Los TGV a Londres (Eurostar) y a Amsterdam y Colonia (Thalys) funcionarí­an normal o casi normalmente, según la SNCF.

Las negociaciones se inician un dí­a después de que los funcionarios se unieran también a la huelga que los trabajadores del transporte público mantienen desde el martes 13 para protestar por la reforma del régimen especial de jubilaciones que impulsa el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

El tráfico del transporte público urbano habí­a mejorado pero seguí­a perturbado, con un promedio de uno de cada cuatro metros en la mañana del miércoles, cuando también funcionaba 50% de los autobuses y tranví­as, según la empresa que administra este servicio (RATP).

En la lí­neas de trenes suburbanos de la capital francesa, el tráfico era «nulo» o muy limitado.

Esta situación provocó nuevamente trastornos en las rutas y autopistas que conducen a la capital, donde se registraban a media mañana del miércoles unos 258 km de atascos.

Una primera ronda de negociaciones tripartitas – sindicatos, empresa, representantes del Estado – se inició en la mañana en la RATP y otro tanto debí­a ocurrir en la tarde en ferrocarriles.

La casi totalidad de los sindicatos de las dos empresas, huelguistas o no, debí­an participar en estas reuniones para defender el poder adquisitivo de los jubilados.

En tanto, en el sector de las universidades, unos cuarenta establecimientos seguí­an en paro contra una ley que propugna una autonomí­a en el presupuesto y en la gestión del personal.

La presidenta de la organización de empresarios franceses (MEDEF), Laurence Parisot, calificó la huelga como una «catástrofe» con un costo económico «probablemente gigantesco».

El martes, el presidente Nicolas Sarkozy reiteró su voluntad de reformar los regí­menes especiales de jubilación.

La reforma que propugna el gobierno prevé un aumento del tiempo de cotización que deben cumplir los beneficiarios de los regí­menes especiales de jubilación, de 37,5 a 40 años.

Por otra parte, este miércoles, varios miles de comerciantes autorizados para la venta de tabaco de toda Francia debí­an manifestar en Parí­s, para protestar por las pérdidas que sufrirán al entrar en vigencia, dentro de un mes, la legislación que restringe aún más los lugares donde se puede fumar.

Mejora

El tráfico de trenes y transporte público en Francia registraba una ligera mejora el miércoles, en el octavo dí­a de huelga en el que está previsto el comienzo de unas negociaciones para resolver el conflicto social.

Las negociaciones se inician un dí­a después de que los funcionarios se unieran el martes también a la huelga de los trabajadores del transporte público para protestar contra la supresión de empleos y en reivindicación de aumentos de salario.

La entrada en escena de los funcionarios representó el punto más alto de la agitación social que desde el mantienen desde el martes 13 los trabajadores del sector del transporte público contra la reforma del régimen especial de jubilaciones que impulsa el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Un 30% de funcionarios –un récord desde 2005– siguieron la jornada de huelga, durante la cual se registraron manifestaciones en numerosas ciudades francesas que movilizaron a unas 350 mil personas, según la policí­a, y 700 mil, según los sindicatos.

Sin embargo, en el sector de los transportes, el paro siguió debilitándose, con 27% de huelguistas en los ferrocarriles estatales (SNCF) frente a 61% al comienzo del movimiento, y 18% de seguimiento entre los trabajadores de la empresa del transporte público parisino (RATP) frente al inicial 44%.

Este miércoles deben empezar las negociaciones aceptadas por los sindicatos para resolver el conflicto. En las sedes de SNCF y RATP se llevarán a cabo así­ reuniones tripartitas en las que participarán representantes de los sindicatos, las empresas de transporte y el gobierno.

Sin embargo, las perturbaciones proseguirán, pues algunos sindicatos del sector no están a favor de esas tratativas.

El tráfico en la RATP a primeras horas del miércoles era de un promedio de uno de cada cuatro metros a primeras horas de la mañana del miércoles, cuando también funcionaba 50% de los autobuses y tranví­as.

Sólo dos de las lí­neas del servicio de trenes de cercaní­as de la capital francesa registraban un «tráfico nulo» o muy limitado.

En cuanto a los ferrocarriles, está prevista una mejora del servicio con respecto al martes, con 400 de 700 trenes de alta velocidad en función en todo el paí­s y una «mejor» frecuencia de las conexiones ferroviarias en la región de Parí­s.