Responsables de Georgia y Rusia se reunieron cara a cara hoy, por primera vez desde el conflicto de agosto, pero las discusiones fracasaron en un clima de tensión sobre las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia.
La portavoz de la ONU Elena Ponomareva anunció hoy por la mañana el comienzo de las conversaciones, que se llevan a cabo en la sede europea de Naciones Unidas en Ginebra.
Esas conversaciones deben ser «el comienzo» de un foro en el que rusos y georgianos diriman definitivamente sus diferencias, declaró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ayer, antes de una cena oficial previa a la reunión.
Sin embargo, una pesada atmósfera de tensión e incertidumbre dominaba el encuentro hoy, agravada por las dudas sobre sus participantes y la inclusión entre ellos de representantes de Osetia del Sur y Abjasia.
Ello provocó que las discusiones fueron «suspendidas» a raíz de «dificultades de procedimiento» aparecidas en su primer día, anunciaron hoy los organizadores europeos y de la ONU, que prevén reanudar el 18 de noviembre.
«Hemos encontrado dificultades de procedimiento y por ello decidimos suspender las discusiones desde esta tarde y reanudar las consultas», indicó el representante en estas conversaciones de la Unión Europea (UE), Pierre Morel.
«Nuestro objetivo es reanudar las discusiones el 18 de noviembre», precisó.
Las discusiones de Ginebra sobre el conflicto en Georgia entre rusos y georgianos concluyeron la tarde de hoy sin que pudiera organizarse un encuentro directo entre ambas partes.
La delegación rusa no se presentó a la sesión plenaria que abrió el encuentro impulsado por la UE, la ONU y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), según un miembro de la delegación georgiana.
«Hubo dos encuentro separados: los rusos y los abjasios (prorrusos) de un lado y los georgianos del otro», indicó a la prensa Serguei Chamba, ministro de Relaciones Exteriores de Abjasia.
Rusia y Georgia mantuvieron a principios de agosto un breve conflicto armado luego de que Tiflis lanzara una operación militar para recuperar el control de la región separatista georgiana de Osetia. Moscú respondió con el envío masivo de su ejército.
Esfuerzos
Tiflis sigue manteniendo que las discusiones formales sólo incluyen a representantes de Georgia, Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea (UE), la ONU y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).
Moscú, por su parte, insiste en que representantes osetios y abjasios deben sentarse también en la mesa de negociación.
El mutismo total se cernía hoy sobre las discusiones en el palacio de la ONU y los periodistas presentes pudieron observar unas extrañas idas y venidas de miembros de las delegaciones rusa y georgiana tras la declaración oficial del comienzo de la reunión.
Por su parte, Ponomareva explicó que la reunión de la mañana es una plenaria. Interrogada por los periodistas, Ponomareva afirmó ignorar quiénes participan exactamente en el encuentro y si las partes rusa y georgiana están reunidas en la misma sala.
Esta atmósfera ponía en evidencia las diferencias persistentes entre Tiflis y Moscú.
Horas antes del comienzo de las conversaciones, el ministerio ruso de Relaciones Exteriores pidió a Georgia que firmase acuerdos de seguridad «concretos y legalmente vinculantes» con sus dos regiones separatistas.
«Hasta que esos acuerdos sean adoptados, la parte georgiana debe cumplir su promesa de no usar la fuerza, según lo garantizado por la UE», declaró el portavoz de la cancillería rusa, Andrei Nesterenko, en un comunicado difundido hoy por las agencias rusas.