Rusia y Cuba refuerzan relaciones


El patriarca de la Iglesia Ortodoxa  Kirill (D)  habla con el presidente cubano  Raúl Castro en Moscú.  FOTO LA HORA: AFP  NATALIA KOLESNIKOVA

Rusia y Cuba reforzaron esta semana sus relaciones con motivo de la visita a Moscú del presidente cubano Raúl Castro, concluida hoy, aunque el regreso a la alianza de la época de la Guerra Frí­a no está en el orden del dí­a, estimaron los analistas.


El presidente cubano abandonó hoy Rusia donde pasó ocho dí­as marcados por la firma de una serie de acuerdos bilaterales, un préstamo concedido por Moscú a La Habana y una partida de caza con su homólogo ruso, Dmitri Medvedev, testimonio de una amistad renovada.

«Creo que su visita abrirá un nuevo capí­tulo en la historia de las relaciones de amistad ruso-cubanas», declaró el jefe de Estado ruso.

Se trata de un «momento histórico» replicó por su parte Raúl Castro, cuyo viaje era el primero de un dirigente cubano a Rusia desde hací­a más de veinte años.

Las relaciones entre los dos aliados de la Guerra Frí­a se han intensificado desde que Raúl Castro fue nombrado a la cabeza del Estado en febrero de 2008 para remplazar a su hermano Fidel, «pero no se puede comparar con la época soviética, cuando Rusia atendí­a las necesidades de Cuba», observa el analista Evgueni Volk, de la Fundación Heritage.

El refuerzo de las relaciones con Cuba es un manera para Rusia de «mostrar que replica a Estados Unidos» por querer desplegar un escudo antimisiles en Europa, al igual que su acercamiento con Venezuela, añade Volk.

Como ilustración de la intensa actividad desplegada en dirección de La Habana, dirigentes polí­ticos, hombres de negocios e incluso dignatarios religiosos rusos han visitado en los últimos meses a Cuba.

La sucesión de visitas culminó con el desplazamiento en noviembre del presidente Dmitri Medvedev, la primera en ocho años de un jefe del Kremlin.

El viaje de Castro a Rusia se centró «más en la economí­a que en la polí­tica», considera Viktor Kremeniuk, director-adjunto de un centro con sede en Moscú.

El analista observa que el aspecto militar ha sido «muy limitado» en los intercambios bilaterales, aunque la cooperación en materia de defensa entre ambos paí­ses se mantiene, dado que gran parte del equipo del ejército cubano es de fabricación soviética.

Moscú y La Habana concluyeron también un acuerdo de «cooperación estratégica» aunque no se detalló su naturaleza. Para Kremeniuk, «no se trata de una alianza, sino simplemente de intereses comúnes, como ocurre con otros paí­ses».

Para Castro, esta visita «era muy importante porque carece de reconocimiento internacional», a diferencia de su hermanos Fidel, subraya Kremeniuk.

El préstamo ruso a La Habana, cuya suma no ha sido divulgada oficialmente, «es importante para Cuba, que necesita el apoyo de grandes naciones», añade.

En 2006, Rusia decidió congelar la espinosa cuestión de la deuda cubana contraí­da en la época de la URSS, de más de 20.000 millones de dólares, según los rusos.

Rusia y Cuba firmaron otros acuerdos en varios ámbitos, como la industria agroalimentaria, la pesca, la cooperación en materia de educación y cientí­fica, el deporte y el turismo.

Paralelamente, el presidente ruso deseó un aumento de los intercambios comerciales bilaterales, que alcanzaron los 239 millones de dólares en los 11 primeros meses del año 2008.