Rusia se demora para salir de Georgia


Enfermeras y estudiantes de medicina protestan en contra de la ocupación rusa en Georgia.

Una columna de blindados rusos desplegados en Georgia regresaba hoy a Rusia, que sin embargo advirtió que su repliegue total, exigido por Occidente, podrí­a llevar unos dí­as e incluso verse comprometido por la actitud del gobierno del paí­s caucásico.


En un raro gesto de buena voluntad, los dos paí­ses procedieron a un canje de presos, por primera vez desde el inicio del conflicto.

Un fotógrafo asistió al canje de 13 presos georgianos -dos de ellos aparentemente heridos- por cinco rusos en un retén militar a 30 kilómetros de Tiflis, la capital de Georgia.

En el terreno, un convoy de blindados rusos regresaba por la tarde hacia Rusia y uno de los militares afirmó que se trata de «una de las primeras columnas en salir» del paí­s caucásico.

«Esta es una de las primeras columnas que abandona Georgia», dijo un teniente coronel ruso a los periodistas, mientras siete blindados, tres tanques y otros vehí­culos iniciaban su repliegue en las afueras de Gori.

El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, consideró que las tropas rusas «se empiezan a mover» en Georgia y manifestó su esperanza de que «empiecen seriamente su retirada durante la jornada».

Pero «la velocidad a la que se mueven es algo que no puedo esclarecer con precisión», agregó.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la mayor alianza militar occidental, reunida en Bruselas, decidió «endurecer el tono» para forzar el repliegue ruso, dijo un diplomático francés a periodistas.

Rusia advirtió que la operación de retirada podrí­a llevar unos dí­as y hasta verse complicada porque Georgia no habrí­a cumplido su compromiso de retirar sus propios efectivos a sus cuarteles, como preveí­a el acuerdo de cese el fuego.

«La retirada de las fuerzas rusas ya se ha iniciado, por supuesto que habrá que esperar unos dí­as para llevar a cabo el plan (de paz) de seis puntos», afirmó el representante permanente de Moscú ante la OTAN, Dimitri Rogozin.

«La retirada completa depende de la polí­tica de (Mijail) Saakashvili (el presidente georgiano) y de lo que hagan sus fuerzas», agregó.

Rogozin volvió a tratar a Saakashvili de «nazi» y dijo que el mandatario georgiano, apoyado por Occidente, «ya no existe» como interlocutor de Moscú.

«Pese a que Saakashvili firmó el plan de paz de seis puntos y aceptó el regreso de las tropas georgianas a sus puntos de acantonamiento permanentes, esta condición no se ha cumplido», dijo poco después en Moscú el general Anatoli Nogovitsin, jefe de Estado Mayor adjunto del ejército ruso.

La actitud de Georgia «complica seriamente la situación y perjudica la retirada» de las fuerzas rusas, agregó el militar.

Las fuerzas rusas entraron en Georgia el 8 de agosto para rechazar la tentativa del gobierno de Saakashvili de tomar el control de la región separatista pro rusa de Osetia del Sur.

El viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Alexander Grushko, advirtió que la cooperación entre Moscú y la OTAN puede tener «problemas» si la Alianza decide «proteger» a Georgia.

Recordó asimismo la férrea oposición de su paí­s a que la OTAN acepte las candidaturas al ingreso de Georgia y Ucrania, dos paí­ses desprendidos de la ex Unión Soviética.

«Seguimos oponiéndonos a la ampliación de la OTAN. Una polí­tica así­ lleva a punto muerto», dijo Grushko en una entrevista publicada el martes en el periódico ruso Vremia Novostiei.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) consiguió por su lado la autorización rusa para enviar 20 observadores militares a Georgia, y ahora espera la luz verde de Tiflis, dijo el presidente de la organización, el finlandés Alexander Stubb.

Funcionarios estadounidenses acusaron el lunes a Rusia de haber instalado misiles SS-21 en Osetia del Sur -lo que pondrí­a a Tiflis a su alcance- y de haber incluso reforzado sus contingentes militares en esa zona y en Abjasia, otra región separatista pro rusa.

Rusia desmintió haber desplegado SS-21.

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, defendió la ofensiva militar en el Cáucaso, y achacó la responsabilidad en el conflicto a las autoridades georgianas.

«Lo que han hecho las autoridades georgianas escapa a la comprensión humana. Sus actos no pueden ser explicados y menos aún quedar impunes», afirmó Medvedev el lunes en Vladikavkaz, capital de Osetia del Norte (que forma parte de la Federación Rusa).

Antes de la reunión de la OTAN en Bruselas, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, llamó a la organización a apoyar el ingreso de Georgia.