Rusia logra apoyos en Asia ante «guerra frí­a»


Una mujer de Osetia del Sur camina entre los escombros de los edificios arruinados por los impactos de la guerra. Rusia sigue buscando entre sus aliados de Asia apoyo para la resolución de reconocerle la independencia a dos regiones de Georgia.

Rusia obtuvo un apoyo parcial de China y cuatro ex repúblicas soviéticas de Asia Central a su polí­tica en Georgia, en momentos en que se enfrenta a posibles sanciones europeas por haber reconocido a dos zonas separatistas y mantener tropas en el paí­s caucásico.


Los miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS: Rusia, China, Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguizistán) «apoyan el papel activo de Rusia en las operaciones de paz y la cooperación en la región», escriben en una declaración conjunta difundida por el Kremlin durante una cumbre en Dushanbe, la capital tayika.

La OCS se abstiene de referirse explí­citamente al reconocimiento ruso de Abjasia y Osetia del Sur y llama a las partes a «resolver pací­ficamente los problemas existentes, mediante el diálogo».

El presidente ruso Dimitri Medvedev se congratuló por la «posición unida» de la OCS y dijo que el mensaje constituirá una «señal seria» para los paí­ses occidentales.

Rusia busca de hecho apoyos para enfrentar la presión internacional.

La Unión Europea (UE), que mantendrá el próximo lunes en Bruselas una cumbre extraordinaria, considera la posibilidad de imponer «sanciones a Moscú», declaró el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, cuyo paí­s ejerce la presidencia semestral de la UE.

«No voy yo a anticipar lo que serán esas sanciones, cuando la reunión no ha tenido lugar aún, pero estamos trabajando con nuestros 26 socios (de la UE) en este momento», afirmó.

El Grupo de los Siete paí­ses más industrializados (G7) afirmó ayer que Rusia, con su reconocimiento diplomático a Abjasia y Osetia del Sur, «pone en entredicho su compromiso con la paz y la seguridad en el Cáucaso».

El G7 (Etados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá) condenó además «el excesivo uso de la fuerza militar por parte de Rusia y su continua ocupación de partes de Georgia», indica un comunicado de los ministros de Exteriores.

Rusia ironizó sobre las amenazas de sanciones de la UE y trató a Georgia de «perito faldero» de Occidente.

Las amenazas se deben a que los europeos «están irritados por el hecho de que «el perrito faldero» de algunas capitales occidentales no haya estado a la altura de lo que esperaban», declaró el canciller ruso Serguei Lavrov al margen de la cumbre en Tayikistán.

Rusia necesita sopesar «el aislamiento, la pérdida de respeto y la pérdida de confianza» del resto del mundo por su actuación en el Cáucaso, declaró el ministro de Relaciones Exteriores británico David Miliband en una entrevista con la radio 4 de la BBC.

«Es correcto hablar de una nueva crisis internacional», pero Occidente «no quiere lanzar una guerra abierta» con Rusia, añadió.

El conflicto en el Cáucaso estalló el 7 de agosto, cuando Georgia trató de recuperar el control sobre Osetia del Sur -que vive una separación de hecho desde inicios de los años 90- pero fue rechazada por los surosetos con ayuda de tropas rusas, que se adentraron profundamente en territorio georgiano.

El conflicto duró cinco dí­as y concluyó con un cese el fuego en el cual Rusia y Georgia se comprometí­an a retirar sus fuerzas a sus posiciones iniciales.

A dí­a de hoy Rusia aún mantiene tropas en el interior de Georgia.

Las autoridades surosetas afirmaron hoy haber derribado un avión sin piloto georgiano que sobrevolaba Tsjinvali, capital del enclave.

Las autoridades del Osetia del Sur indicaron hoy que 1.692 personas de ese territorio (que tiene 70 mil habitantes) murieron como consecuencia de la ofensiva georgiana.

Las dos partes se acusan mutuamente de haber cometido todo tipo de atrocidades y de haber impulsado la «limpieza étnica» en el territorio; algunos funcionarios rusos denuncian incluso una polí­tica de «genocidio» por parte de las autoridades georgianas.

Georgia denunció, por su lado, que las fuerzas rusas habí­an llevado a cabo un proceso de limpieza étnica «casi completo» entre georgianos residentes en Osetia del Sur.