La disputa electoral entre demócratas y republicanos hacia la Casa Blanca arrancó el pasado enero para intentar estabilizar a partir de 2009 los problemas internos de Estados Unidos y su impacto en el resto del mundo.
La Constitución de Estados Unidos y sus enmiendas define a éste como un país democrático, representativo y federal, es decir, que por su división administrativa este territorio está compuesto por Estados federados.
El proceso electoral, en resumen inició en enero con una serie de elecciones denominadas primarias, y asambleas partidistas, donde se eligen a los delegados que representarán a los candidatos en las convenciones nacionales.
Las asambleas partidistas son, por lo general, una reunión de los activistas políticos locales de cada partido en todo el Estado, durante el proceso de la nominación presidencial. El propósito del sistema de las asambleas es mostrar, por medio de la selección de delegados, a cuál de los candidatos prefieren los miembros del partido en cada Estado.
Para poder ganar las elecciones, los demócratas necesitan sumar al menos 2025 delegados, mientras que los republicanos necesitan 1191. Después de estos procesos, cada partido declara a su candidato y arrancan las convenciones finales del 4 de noviembre, donde se elige presidente y vicepresidente.
De acuerdo a la población del censo federal que se efectúa cada diez años, a cada Estado se le asigna una cantidad de votos electorales. Cada Estado tiene un elector por cada uno de sus miembros en el Congreso, uno por cada legislador de la Cámara de Representantes, determinado por la población estatal y uno por cada senador, donde cada Estado tiene dos. Existen 538 votos electorales divididos entre los 50 Estados más el Distrito de Columbia.
Para ganar la Presidencia un candidato necesita al menos 270 votos electorales, es decir, la mitad más uno.
Cuando los votantes estadounidenses acuden a votar, muchos creen que se trata de una elección directa; sin embargo, esto no es así, debido a la existencia de la figura del Colegio Electoral, considerado una reliquia constitucional desde el siglo XVIII.
El Colegio Electoral es un grupo de electores nominados por activistas políticos y miembros de partidos en los Estados. El día de las elecciones, estos, leales a uno u otro candidato, son elegidos por voto popular. Después de la votación presidencial, los electores se reúnen en las capitales de sus respectivos Estados y emiten sus votos para presidente y vicepresidente.
En síntesis, aunque en la boleta aparezcan los nombres de los candidatos, nadie vota directamente por ellos; en sí, cada voto emitido sirve para elegir a un miembro del Colegio Electoral, llamado elector, quien posteriormente ejercitará el sufragio a favor del candidato más votado en el Estado en que vive.
Finalmente, el presidente y el vicepresidente electos prestan juramento y deberán asumir el 20 de enero siguiente a la fecha de su elección para gobernar por un período de cuatro años.
Aunque existen otros partidos políticos, este país se ha caracterizado por poseer un sistema bipartidista, donde demócratas y republicanos se alternan en el poder. El sistema bipartidista ha dominado la política estadounidense desde 1860 y todos los presidentes han sido republicanos o demócratas.