Hace algún tiempo tuve la oportunidad de conocer la campaña Rompe el Ciclo e incluso de ser parte de algunos talleres realizados entre su primera y segunda fases. La campaña busca, como su nombre lo dice, romper el ciclo de la violencia intrafamiliar, pues vivimos en una sociedad en la que los niños crecen viendo la violencia en casa como algo “normal†y por ello su práctica también se vuelve “normal†cuando en la edad adulta forman sus propias familias.
El fondo de esta campaña debe de ser atendido con mucha seriedad, pues siendo la familia la base de la sociedad, es importante que hagamos todos los esfuerzos necesarios para que en Guatemala las familias sean sanas, unidas y sobretodo funcionales. Invertir en la familia permite que la sociedad evite grandes problemas y crezca próspera, libre y en paz.
Cuando los organizadores de la campaña anunciaron el evento llamado “Subida por la Vida†mi primera reacción fue muy chapina, de escepticismo, pues muchas veces este tipo de actividades grandes o pequeñas no son más que “llamaradas de tusa†que alborotan a las personas, no les dan seguimiento y luego se pierden todas las energías e ideas que lograron suscitar.
Para que los habitantes de Guatemala nos transformemos en verdaderos ciudadanos, comprometidos con nuestro país, es necesario inspirarnos y luego informarnos para que con conocimiento de la realidad podamos dar pasos más firmes. Actividades como la “Subida por la Vida†son excelentes para inspirar, pues además de involucrar de forma directa a miles de personas también se dan a conocer a cientos de miles o quizás millones más mediante los medios de comunicación tradicionales y redes sociales.
Mi reacción ante el evento se transformó luego que supe, gracias a notas de prensa, que la campaña montará una oficina permanente en el país según lo dio a conocer Jullie Chappell, embajadora del Reino Unido en Guatemala y una de las promotoras de la campaña y de la actividad. Una oficina permanente permitirá aprovechar toda la conciencia lograda a través de la actividad y de otras que puedan llevar a cabo más adelante y con buena organización y recursos estoy seguro que podrá lograr cambios sustanciales en el tema.
Finalmente participé junto a un grupo de amigos en la “Subida por la Vida†donde pude ver a miles de guatemaltecos (incluidas familias enteras) y algunos extranjeros de diferentes edades, niveles socioeconómicos y etnias, todos unidos en un mismo sentir, valorando la vida y haciendo un esfuerzo por ella. Vi mucha unidad y solidaridad (de la de verdad), personas ayudándose unas a otras, compartiendo y sonriendo. Este esfuerzo colectivo formado por miles de esfuerzos individuales ha logrado despertar conciencias y estar en boca de muchos, toca el turno a los organizadores de avivar la llama que nació en cada uno de nosotros para que sigamos en nuestro día a día y en nuestros ambientes forjando mejores familias y acabando con la violencia intrafamiliar. Y a cada uno de los que participamos o conocimos la actividad también nos toca dar de nosotros para romper el ciclo de la violencia empezando por nuestras propias familias mejorando nuestras actitudes hacia los más cercanos.
Como ciudadano agradezco el apoyo de los pobladores de Santa María de Jesús y Antigua Guatemala que recibieron bien a miles de visitantes. Y agradezco también la colaboración muy importante de miembros del Ejército de Guatemala, Policía Nacional Civil, Conred, Cruz Roja y Bomberos Unidos, entre otros, gracias a quienes muchas personas logramos tener asistencia en diversos tramos del camino.