Romney muestra más agresividad


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Mitt Romney, tras su derrota en Carolina del Sur, está demostrando por qué la conducción republicana considera que tiene las mejores dotes de disciplina, organización e inteligencia polí­tica para desafiar al presidente Barack Obama en los comicios de noviembre.

Por CHARLES BABINGTON ORLANDO / Agencia AP

El exgobernador de Massachusetts logró el jueves por la noche su mejor debate en el que haya participado a la fecha, puso a la defensiva a su principal contrincante, Newt Gingrich, desde los primeros minutos en Jacksonville, Florida, y no le dio tregua durante dos horas.

La situación marcó un giro sorprendente respecto de dos debates en Carolina del Sur, donde Gingrich habí­a reanimado su campaña con crí­ticas severas al populismo y la prensa, en tanto Romney estuvo deslucido.

Tras ambos enfrentamientos, Romney contrató a un nuevo asesor de debates y en el del lunes fue considerablemente más agresivo.

Romney invitó a sus partidarios a que llenaran el lugar donde se efectuarí­a el debate en Jacksonville y que transmitirí­a la CNN.

Apenas habí­a comenzado la discusión entre ambos y Romney se veí­a más preparado, más sutil y más concentrado que Gingrich, quien, curiosamente, habí­a perdido la agresividad verbal mostrada apenas horas antes durante una reunión matutina con el movimiento conservador del Tea Party.

En contraste con las grandes ovaciones que Gingrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, habí­a recibido en los dos debates en Carolina del Sur, Romney parecí­a tener de su lado a la mayorí­a de la audiencia en Jacksonville.

«Cuando me disparan, contesto el fuego», expresó Romney poco después del debate. «Está claro que no soy timorato».

Muchos militantes del Partido Republicano prevén que serán muy reñidas las elecciones primarias en Florida, en tanto que las actuaciones de los contrincantes en los debates son sólo un aspecto del proceso del que surgirá el candidato presidencial de esta fuerza polí­tica.

Sin embargo, este ciclo de debates entre los aspirantes republicanos ha atraí­do bastante público y tenido un papel más importante que lo habitual en la configuración de la campaña republicana.

Las actuaciones de Gingrich, en las que exhibió determinación después de quedar casi aniquilado en Iowa, sirvieron para reposicionarlo como un firme contrincante frente a Romney.