Mitt Romney ganó ayer las elecciones primarias en California, completando una barrida en cinco estados en disputa.
Romney ganó además en Nueva Jersey, Dakota del Sur, Nuevo México y Montana.
Las victorias aumentan un total de delegados que ya excede el número necesario para ganar la nominación. Romney tiene ya mil 398 delegados. La cifra necesaria para la nominación republicana en la convención nacional del partido en agosto es mil 144.
Romney se enfrentará con el presidente Barack Obama en los comicios presidenciales en noviembre.
Un total de 264 delegados estaban en juego en las contiendas del martes — incluyendo 169 en California — y Romney pudiera ganarlos todos.
Después del martes, solamente quedan las primarias republicanas en Utah el 26 de junio.
En Wisconsin, el republicano Scott Walker se convirtió en el primer gobernador en la historia estadounidense en sobrevivir una elección de revocación, derrotando al alcalde de Milwaukee, el demócrata Tom Barrett. Walker había enfurecido a muchos con sus medidas para cortar gastos estatales y eliminar derechos a sindicalización para la mayoría de los empleados públicos.
En Nueva Jersey, los republicanos seleccionaron al senador estatal Joe Kyrillos para retar en noviembre al senador demócrata Bob Menéndez, quien no tuvo rival en las primarias de su partido.
En Montana, el representante estatal Denny Rehberg ganó las primarias republicanas para retar al senador demócrata Jon Tester. Por otro lado, el ex representante Rick Hill ganó la nominación republicana para ser candidato a gobernador y enfrentará en los comicios al demócrata Steve Bullock, el fiscal general.
En Nuevo México, la ex representante Heather Wilson ganó las primarias republicanas para cubrir la vacante dejada por el senador demócrata Jeff Bingaman, que se retira. El representante Martin Heinrich ganó las primarias demócratas.
En California, bajo un nuevo sistema de primarias, las dos opciones más votadas compiten en las elecciones generales independientemente del partido al que pertenezcan. La senadora demócrata Dianne Feinstein fue de lejos la más votada. Su oponente saldrá de los otros 23 nombres, 14 de ellos aspirantes republicanos.
Los votantes de California aprobaron por abrumadora mayoría que se reduzcan los beneficios a los empleados públicos en dos importantes ciudades del estado.
En San Diego, un 67% votó a favor de la Proposición B mientras que el 33% se opuso. Más de un 65% de los centros electorales se habían tabulado.
En San José el margen fue aún es más amplio, con un 71 a favor de la medida y 29% opuesto, con casi la mitad de los centros contados.
La votación es seguida de cerca en California y otros lugares en momentos en que más gobiernos locales y estatales tienen problemas con los crecientes pagos de pensiones.
Además, el resultado de la votación sobre una propuesta para aumentar un dólar los impuestos sobre el paquete de cigarrillos para financiar esfuerzos para curar el cáncer era demasiado apretado la noche del martes y pasarán algunos días para que se declare un ganador.
La iniciativa sometida a las urnas en California enfrentó a las grandes empresas tabacaleras contra la leyenda del ciclismo Lance Armstrong y el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg. En una campaña que mostró el poder de estas empresas, con una avalancha de anuncios de radio y televisión a lo largo de un mes, los californianos se mostraron divididos. La medida contaba con el apoyo de casi el 51% cuando se habían contado dos millones de votos.
Gobernador sobrevive
a intento de revocatoria
El gobernador de Wisconsin Scott Walker sobrevivió el martes a un intento de revocatoria y ganó tanto el derecho para completar su mandato como el respaldo de los votantes a su estrategia para reducir el gasto estatal, que incluye la medida explosiva de eliminar derechos sindicales para la mayoría de empleados públicos.
El ascendente astro del Partido Republicano es el primer gobernador en sobrevivir a una elección revocatoria en la historia de Estados Unidos, al vencer al alcalde de Milwaukee Tom Barrett y a los líderes sindicales que protestaron por meses contra su programa político.
Barrett reconoció su derrota ayer por la noche ante Walker en la histórica elección revocatoria, en un discurso antes su seguidores en Milwaukee y les agradeció por su dedicación a la campaña y por las peticiones que permitieron la realización de la revocatoria.
Barrett señaló que Wisconsin está profundamente dividido y depende tanto de los republicanos como de los demócratas escucharse mutuamente.
El alcalde demócrata dijo que espera que ambas partes se unan.
En una entrevista, Walker dijo a The Associated Press que era «hora de hacer a un lado nuestras diferencias y encontrar vías para trabajar mancomunadamente en aras del progreso de Wisconsin».
El gobernador republicano dijo que planea invitar a miembros de la Legislatura a reunirse para comer hamburguesas la próxima semana para conversar y hallar maneras de superar la división política que se ha apoderado del estado por más de un año.
Los demócratas y los sindicatos gastaron millones de dólares en vencer a Walker, pero fueron superados por los republicanos de todo el país que donaron una cantidad récord de dinero para ayudar a Walker. Los republicanos esperan que la victoria sirva para dar impulso hasta noviembre y que su esfuerzo para que la gente vaya a votar sirva para apoyar a Mitt Romney en ganar el estado como primer candidato republicano en hacerlo después de Ronald Reagan en 1984.
Con más del 60% de los centros electorales contados, Walker llevaba la delantera con un 57% por 42% para Barrett, según los primeros resultados tabulados por The Associated Press.
El esfuerzo de revocatoria comenzó a emerger el año pasado, poco después que el ex ejecutivo del condado de Milwaukee logró la aprobación de una ley que limitaba los derechos sindicales y que obligaba a los trabajadores estatales a pagar más por los beneficios del seguro de salud y pensión de jubilación.
«Me parece que la gente está contenta de volver a tener una elección», destacó Walker después de votar en una escuela primaria de un suburbio de Milwaukee. «Creo que la mayoría de votantes del estado desean dejar de lado todos los avisos con ataques. Desean que su televisión vuelva a ser la de antes. Desean volver a su vida cotidiana», agregó.
Cientos de detractores de Walker se congregaron el martes por la noche frente al Capitolio, golpeando tambores, sonando cornetas y portando pancartas a la espera de los resultados.
Entretanto Barrett aplaudió a los votantes por haber ido a votar en grandes cantidades y por estar dispuestos a esperar largo tiempo.
«Obviamente las filas son muy largas, lo cual recibimos como una señal alentadora. La gente está comprometida en esto», agregó Barrett.
Walker disgustó a los demócratas y a los miembros de sindicatos el año pasado cuando firmó una ley que ponía fin al derecho de contratos sindicales para los empleados públicos en Wisconsin. El gobernador republicano dijo que la medida era necesaria para evitar despidos, aunque sus opositores afirmaron que era simplemente una manera de dividir a los sindicatos del sector público con los de las empresas privadas a fin de debilitar la fuerza política del movimiento laboral tradicionalmente fuerte en el estado.
Los hogares sindicalizados representan una tercera parte del electorado y dos terceras partes de ellos respaldaron a Barrett, casi el mismo nivel de apoyo que recibió entre el grupo en 2010. El candidato demócrata mejoró su aceptación en 2010 entre los estadounidenses de raza negra y en aquellos con ingresos menores a 50.000 dólares anuales.
Pero eso no fue suficiente para impulsar a Barrett en 2010, cuando el republicano Walker ganó la elección. El amplio apoyo de Walker entre los electores no sindicalizados, independientes y aquellos que se decidieron antes del último mes de la elección lo llevaron a la victoria.
La encuesta a boca de urna realizada por The Associated Press mostraba que muchos votantes habían tomado su decisión de antemano. Nueve de 10 personas dijeron que habían decidido antes de mayo.
A pesar de las decenas de millones de dólares en publicidad, la mayoría de los electores se decidió por un candidato incluso antes de que estuvieran listas las boletas. Esto levantó dudas sobre el impacto —si es que lo hubo— que todo el dinero destinado a la publicidad televisiva tuvo en el electorado.