Rodrigo Rosenberg: Una ví­ctima


Se está llegando al ensueño de sectores interesados en apropiarse totalmente de Guatemala: Al clí­max de la polarización de los guatemaltecos. Especialmente la polarización de la juventud que tiene frágil conocimiento de la historia y de las traiciones profundas que dejaron heridas y cicatrices que han marcado el andar de Guatemala hacia el estado en el que se encuentra en este triste momento.

Roberto Arias

Guatemala es un paí­s conformado por indios, mestizos, ladinos y extranjeros. Un paí­s que ha caminado por inercia dando traspiés de crisis en crisis, debido a la voracidad que ha producido ideas contrapuestas y a la abominable influencia de algunos medios de comunicación que han exacerbado la envidia, la voracidad, el machismo y otras ideas y pasiones del colectivo social, con el fin de voltearlos contra quienes aspiran y/o llegan a dirigir el gobierno, pero que no están alineados con las altas cúpulas económicas.

Sectores de la prensa «Independiente» tienen una factura que deberán pagar en su momento, debido a que son socios del maniqueí­smo, es decir, de la tendencia a interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica, con la que se ha manejado a Guatemala y a los guatemaltecos desde los inicios de ésta como colonia española. Tienen una altí­sima responsabilidad de los siniestros derroteros que en los últimos años ha tomado la patria. Han transgredido su papel.

El asesinato y el video del abogado Rodrigo Rosenberg, creó la crisis polí­tica, la que hizo que sectores clasistas de guatemaltecos saltaron como toros en el ruedo, furibundos al ver un trapo rojo que les pasaron velozmente frente a los ojos. Incluso algunas personas pensantes se convirtieron en una masa y olvidaron que las masas no piensan. Las masas son dirigidas, siempre, independientemente de su procedencia y su destino. Son masas, punto. Y repito: Las masas no piensan, obedecen al mismo sonido, al mismo silbato… al mismo diapasón.

El licenciado Rosenberg es una ví­ctima más de la ecuación guatemalteca. Es una ví­ctima más de la irracionalidad; de la estupidez y de la voracidad que hace mucho tiempo tienen copada a Guatemala. El licenciado Rodrigo Rosenberg es una ví­ctima más del folclor guatemalteco que gravita en discriminación racial, en el complejo de inferioridad latinoamericano (como lo expresan algunos sociólogos), en la insolencia del capital, en la eterna lucha por el poder para obtener privilegios? ganar más y pagar menos.

Es posible que la falta de malicia haya hecho caer al abogado Rosenberg en una trampa. Recibió el consejo de grabar un video, como si ya hubiera sido asesinado, para ingenuamente ponerse en manos de múltiples personas que casi seguramente tuvieron acceso al video recién grabado; en lugar de presentar un video con una acusación de amenazas de muerte, si es que las hubo, contra las personas a quienes acusa, ante el Ministerio Público y otras instancias pertinentes,

No es de mi interés hacer defensa o acusación oficiosa de nadie. Es mi interés hacer defensa oficiosa de la dignidad de Guatemala ante la comunidad nacional e internacional. Es necesidad tácita de defender la institucionalidad, el fortalecimiento del Estado de Derecho y los principios democráticos de mi paí­s.

Exijo, desde esta tribuna, a los entes pertinentes, al igual que todos los guatemaltecos, los resultados inmediatos, probados y veraces de la investigación del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg.