Guatemala lamenta profundamente la muerte de monseñor Rodolfo Cardenal Quezada Toruño, quien a sus 80 años de edad dejó de existir por una obstrucción intestinal a las seis horas de este lunes; su cuerpo estará siendo velado durante tres días en la Catedral Metropolitana. El Gobierno decretó tres días de luto nacional por el deceso del Cardenal.

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Su deceso ocurrió aproximadamente a las seis de la mañana de hoy lunes, en un hospital privado de la zona 11 capitalina.
Las exequias tendrán lugar el jueves 7 a las 10 horas en la Catedral Metropolitana en donde descansará el cuerpo de Monseñor Quezada Toruño.
Quezada Toruño fue una destacada figura eclesiástica y política en Guatemala. Entre sus logros políticos más importantes está el haber fungido como mediador para las mesas de diálogo entre el Gobierno y la entonces dirigencia guerrillera, agrupada en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca.
Jugó un papel determinante junto a Juan Gerardi en llevar a su término la guerra civil que azotó a Guatemala durante 36 años, asimismo fue un pilar de la lucha a los Derechos Humanos.
Según Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), Monseñor era un hombre ejemplar que trabajó por la paz en el país, preocupado de los temas sociales, y sobre todo en temas de derechos humanos, pues era una persona valiente, humana, inteligente y con gran sentido del humor.
Rodenas recuerda que como miembro de la Comisión Nacional de Reconciliación le tocó vivir aspectos duros durante la negociación entre la guerrilla y el gobierno de Guatemala, además expresó que ya siendo arzobispo brindó apoyo en el esclarecimiento del caso Gerardi.
También aseguró que Quezada Toruño era defensor de la ODHAG, ya que en reiteradas ocasiones había expresado estas palabras “lo que le hagan a la ODHAG me lo hacen a mí”, ante las presiones para cerrar dicha oficina.
Además, señala que lamenta profundamente el fallecimiento de Monseñor Quezada Toruño, ya que fue Coordinador de la ODHAG luego de ser arzobispo metropolitano, “es Guatemala la que pierde a un gran hijo”, señaló Rodenas.
Indicó que el pésame no era únicamente para los familiares de Monseñor, si no que era para todo el pueblo de Guatemala, para la Iglesia Católica y por supuesto para toda la sociedad.
LA VIDA DE MONSEÑOR
Nacido el 8 de marzo de 1932 en Ciudad de Guatemala, hijo de René Quezada Alejos y Clemencia Toruño Lizarralde de Quezada, era el mayor de tres hermanos.
Quezada Toruño obtuvo su licenciatura en Teología en la Universidad de Innsbruck (Alemania), en 1959 cursó estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde consiguió su doctorado en Derecho Canónico en 1962.
De regreso a Guatemala fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1956 y prestó servicios en la curia metropolitana, además de ejercer la docencia en distintos centros académicos de la capital guatemalteca.
Fue coadjutor de la parroquia del Sagrado Corazón, vicecanciller de la archidiócesis, párroco del santuario de Guadalupe, rector del seminario Conciliar de Santiago en Guatemala y del Seminario Nacional Mayor de la Asunción.
También fue asesor de la Juventud Estudiantil Católica (JEC) y de la Acción Católica Universitaria (ACUR) y el 18 de agosto de 1968 fue designado capellán de Su Santidad.
El 5 de abril de 1972 fue nombrado obispo titular de Gadiaufala y auxiliar de Zacapa y Chiquimula, diócesis de la que el 16 de febrero de 1980 pasó a ser obispo titular.
En 1986 fue nombrado prelado del Santo Cristo de Esquipulas y entre 1988 y 1992 fue presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
En esa época Quezada Toruño jugó un papel determinante como promotor del diálogo entre el Gobierno y la guerrilla Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). De 1987 a 1993 fue presidente de la Comisión Nacional de Reconciliación.
Fue el conciliador oficial entre el gobierno y la guerrilla entre 1990 a 1994 en las negociaciones para la pacificación del país, sumido durante 36 años en una guerra civil que concluyó el 29 de diciembre de 1996 con la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera.
Fue también presidente de la Asamblea de la Sociedad Civil en 1994 y en 1998 fue nombrado presidente de la Fundación Casa de la Reconciliación.
En 2001 Rodolfo Quezada Toruño fue electo arzobispo metropolitano y Primado de Guatemala y el 21 de octubre de 2003 fue nombrado cardenal por Juan Pablo II.
Quezada dejó el cargo de arzobispo el 2 de octubre de 2010, cuando el Papa Benedicto XVI le aceptó su renuncia y en su lugar fue nombrado Oscar Julio Vián, quien tomó posesión el 4 de diciembre de 2010 en un acto en la Catedral Metropolitana.
Desde 1967 fue miembro de número de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala y miembro correspondiente de las Academias de Historia de España, El Salvador, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, Argentina, Venezuela y Uruguay.
En la carta de despedida a los feligreses, el religioso habla sobre la función de la Iglesia. «Más allá de los pueblos y de las razas, de la riqueza y la pobreza, de las lenguas y la cultura; la Iglesia debe ser capaz de ofrecer la reconciliación en Cristo, que es nuestra paz. Siempre debe estar dispuesta a ir hacia los demás, en misión permanente, especialmente hacia los más pobres y necesitados».