Robles interpelado


Raúl Robles (al centro), ministro de Agricultura, informó al pleno que su salario mensual es de 25 mil quetzales, pero tiene asignados 4 mil para gasolina, 635 quetzales para teléfono celular, sin contar las dietas en la Junta Monetaria y otras instituciones.

La expectativa prevalecí­a en el Congreso de la República. Desde temprano se rumoreaba que Raúl Robles, ministro de Agricultura, previo a ser interpelado hoy, habrí­a asistido a una iglesia para encomendarse a Dios. De hecho, temprano desayunó en una cafeterí­a cercana al Palacio Legislativo y cuando llegó al recinto declaró que habí­a tomado una fuerte dosis de «pastillas de paciencia».

Karen Cardona
lahora@lahora.com.gt

Ingresó al hemiciclo como todo funcionario que se dispone a posarse en el banquillo de los acusados. Los diputados oficialistas fueron los primeros en salirle al paso para saludarlo y desearle suerte, mientras Robles intentaba ocultar el nerviosismo.

Al pasar junto a la curul de la diputada interpelante, Roxana Baldetti, los fotógrafos esperaban congelar el momento en el que Robles saludara a la opositora, pero el funcionario le dio la espalda y siguió su camino, mientras Baldetti dejó dibujada una sonrisa que decí­a más de mil palabras.

«Â¿Cuál es su profesión y el número de colegiado que lo acredita?», fue la primera pregunta que los interpelantes hicieron al funcionario. «Perito Agrónomo, egresado de la gloriosa Escuela Nacional Central de Agricultura», respondió Robles, agregando que ha trabajado en asesorí­as relacionadas a agricultura y que en el perí­odo pasado, como diputado, integró la Comisión de Agricultura del Congreso.

La primera pregunta también está contenida entre las repreguntas, que en total son más de cien, pues la bancada Patriota posee información que el Ministro ha firmado como ingeniero agrónomo, cuando no posee tí­tulo universitario.

No sólo Roxana Baldetti tuvo a cargo el interrogatorio, también sus correligionarios Alejandro Sinibaldi y Francisco Barquí­n, pero sobresalieron las intervenciones de diputados oficialistas que, por el orden, llamaban constantemente la atención a los interpelantes.

Aproximadamente 30 empleados del Ministerio de Agricultura llegaron temprano al Congreso y se colocaron en la parte más alta del hemiciclo para presenciar la interpelación, lo cual fue criticado por la diputada Anabella de León, quien señaló que los trabajadores se encuentran en horario de trabajo.

Tarde


Los diputados de la bancada UNE fueron los últimos en ingresar al pleno. Algunos de ellos admití­an que el retraso obedecí­a a la resaca de la fiesta de ayer, cuando celebraron el cumpleaños de su correligionario Manuel Baldizón.