Rivas, la Porto Alegre española comprometida y ecológica


La ciudad de Rivas-Vaciamadrid, que acoge esta semana el III Foro Mundial de las Migraciones (FSMM), es un bastión de la izquierda española donde se multiplican iniciativas sociales y ecológicas gracias a una gestión pública modélica.


A unos 10 km de Madrid, esta localidad que algunos llaman «la aldea gala», en referencia al cómic de Astérix y a su aislamiento del gobierno conservador regional, parece competir con la ciudad brasileña de Porto Alegre, cuna del Foro Social Mundial hace siete años y gobernada por el Partido de los Trabajadores (PT) durante más de una década.

«Derechos civiles, derechos sociales y servicios públicos, y defensa del medio ambiente», son los tres ejes con los que gobierna su alcalde, José Masa, de Izquierda Unida (IU), tercer partido en España (3,8% de los votos en las últimas generales), pero que en Rivas lleva 16 años en el ayuntamiento, con el 45% de los votos en las elecciones de 2007.

El homenaje organizado hace dos años a los republicanos que perdieron la Guerra Civil (1936-39) en España frente a los militares del general Franco, el primer acto institucional que se les dedicó en el paí­s, y la oficina para apostatar dan cuenta de la «valentí­a polí­tica» ejercida, en palabras de Masa.

«Piensa globalmente, actúa localmente», el espí­ritu que abrazan muchos de sus responsables municipales y vecinos, les llevó además a acoger en 2006 el II FSMM, tomando el testigo de Porto Alegre, y a repetir este año alojando a unos 2.000 participantes en casa de más de 100 familias de la localidad.

Pero esto son «cuestiones pintorescas» –advierte a la AFP el primer teniente de alcalde, el socialista Guillermo Magadán–, si se comparan con lo que hace que Rivas sea un «referente a escala nacional»: sus polí­ticas en cuestión de vivienda, educación y medio ambiente.

Prácticamente destruida por la Guerra Civil, Rivas empezó a crecer en los 80 con dos cooperativas de viviendas impulsadas por el partido socialista.

Hoy es un municipio de 68.000 personas formado por apartamentos y casas unifamiliares de construcción reciente, alineadas en torno a amplias calles, parques, centros deportivos y culturales con nombres de ilustres progresistas como Salvador Allende, Chico Mendes, Garcí­a Lorca o José Saramago.

El ayuntamiento apostó desde los 80 porque las constructoras privadas le cedieran hasta el 40% de las viviendas, que son subvencionadas, frente al 10% obligatorio en el paí­s.

«El suelo se convirtió en riqueza para hacer equipamientos, colegios, parques», y «eso determina que los ciudadanos se identifiquen con la ciudad porque el ayuntamiento hace un gran esfuerzo por devolverles plusvalí­as», en un contexto de altos precios de la vivienda en España y de municipios con pocos recursos públicos, explica Masa a la AFP.

La alcaldí­a adelanta además fondos para construir colegios cuando el gobierno regional conservador tarda en diseñarlos.

Rivas también es conocido porque entre 1967 y 1978 fue el vertedero de Madrid, y después uno de los mayores abandonados de Europa. A mediados de año se descontaminaron más de 700.000 m2 donde se acumulaban 8 millones de toneladas de residuos.

El parque que se proyecta en este lugar es sólo uno de los numerosos proyectos medioambientales en marcha en esta ciudad de población muy joven y de renta media donde se están construyendo 34 km de carril bici, una de las mayores redes de España.

El ayuntamiento reparte compostadores gratuitos para que las familias puedan convertir la basura en abono, aconseja sobre cómo ahorrar energí­a y «Rivas Ecópolis» proyecta un parque tecnológico y empresarial para investigar sobre energí­as renovables y luchar contra el cambio climático.

«Es un ayuntamiento puntero. Ofrece apuestas muy interesantes y arriesgadas y otros se están sumando», reconoce a la AFP Montse Burgos, de 42 años, que abandonó Madrid al tener su primer hijo por una ciudad con la que dice «sintonizar».

«En otro municipio no se nos habrí­a dado esta oportunidad», valora Manuel, Lí­ndez, un taxista que hace dos años acogió a un participante del foro y este año repetirá una experiencia que le «encantó».