Rí­os de dinero



La carrera electoral por los cargos regionales en Colombia está signada por rí­os de dinero que, según observadores, desbordan los topes impuestos por la ley y son asumidos en muchos casos como cuota inicial para acceder a millonarios contratos y prebendas personales.

Numerosas denuncias por la presencia de remesas de dinero en efectivo, el ofrecimiento de electrodomésticos y bebidas alcohólicas e, incluso, cargamentos de aves y ganado para pagar la consecución de votos, anteceden la disputa por 18.527 cargos regionales en los comicios del domingo en esta nación.

Según el proyecto «Vote Bien», promovido por Naciones Unidas e integrado por numerosos organismos internacionales y medios de comunicación locales, en la presente campaña se ha registrado un elevado número de casos de corrupción y compra de votos.

Las zonas donde ’Vote Bien’ ha detectado mayor cantidad de dinero son los departamentos de Casanare, Arauca (este), Meta (Centro) y Cesar (norte), donde se maneja gran cantidad de presupuesto producto de regalí­as del petróleo, según dijo a la AFP Carlos Huertas, miembro del proyecto.

«Es claro que el dinero proviene de contratistas interesados en pasar cuenta de cobro a quien resulte manejando las regalí­as. En esta campaña se cerró el ciclo de penetración de dineros de paramilitares (de ultraderecha) y se entró a un ciclo de penetración mafiosa de contratistas», enfatizó Huertas.

La situación es de tal gravedad que el vocero del gremio que agrupa a los principales industriales del paí­s, Luis Carlos Villegas, alertó recientemente sobre la «danza de los millones» en la financiación de campañas para alcaldí­as y gobernaciones.

«Â¿Cómo es posible que haya campañas que cuesten hasta 10 mil millones de pesos (5 millones de dólares) para un solo aspirante?», cuestionó Villegas. «Todos lo sabemos, el paí­s está dándose cuenta de lo que acontece y se supone que las autoridades también. Pero nada pasa», lamentó Villegas.

Tan sólo en Bogotá, según denunció el concejal Jorge Durán a la AFP, se ofrecen hasta 100 dólares por voto conseguido para alcanzar las 45 sillas de esa corporación. «Esta es una de las campañas más corruptas en términos de dinero y compra de votos», aseguró el polí­tico.

Durán dijo también que pese a los topes de financiación a las campañas, los polí­ticos ofrecen viajes a balnearios cercanos, dotaciones para ancianatos, rifas, materiales de construcción, y dinero en efectivo para comprar votos en la capital colombiana.

Los polí­ticos corruptos encuentran ingenio a la hora de evadir el control de las autoridades. Según medios locales, en lo que se ha denominado con humor ’proselitismo pollí­tico’, en el central departamento del Meta la compra de votos se da a través del enví­o a los barrios de cargamentos de aves de corral.

«No hay propuestas, no hay debates, no hay cambios porque se sabe que todo se maneja con el billete. Se compran conciencias, se compran candidatos y las nuevas generaciones terminan entrando al mismo juego por unas cuantas monedas», lamentó por su parte Lázaro Vivero, aspirante al concejo de Bogotá.

«Da grima (desazón) ver que se habla de democracia, pero sólo a los que manejan cantidades de dinero exorbitantes se les hace el juego. Lo más triste es ver a las nuevas generaciones seguir, con contadas excepciones, la enseñanza de los que tienen gran culpa de los males del paí­s», concluyó.

Sobre las denuncias, el gobierno de Alvaro Uribe se ha quejado de la carencia de pruebas. «Todo el mundo denuncia ese hecho pero nadie aporta pruebas concretas. La verdad es que hemos rogado para que nos presenten las pruebas», dijo este jueves el ministro del Interior, Carlos Holguí­n.

En Colombia, la compra de votos es un delito no excarcelable, pero las autoridades admiten que es muy difí­cil de detectar «si no se tiene la colaboración de la ciudadaní­a, pues son ellos los que pueden hacer las denuncias de primera mano», según Holguí­n.