Río de Janeiro blandió el lunes la bandera de los Juegos Olímpicos de 2016 para defender los recursos que recibe del petróleo, ante un proyecto de ley que amenaza con reducir esos ingresos, y tiene en pie de guerra al gobierno del distrito.
Una iniciativa aprobada por la Cámara de Representantes y a discusión del Senado cortaría -según el gobierno del estado de Río de Janeiro- unos 4.000 millones de dólares anuales de los ingresos que este estado del sudeste brasileño recibe por su producción de petróleo y gas, la más importante entre los distritos del país.
El estado, encabezado por su gobernador Sergio Cabral, está en pie de guerra contra el proyecto y este lunes en el principal símbolo de la ciudad, el Cristo Redentor, se observaba una gigantesca pancarta con el mensaje «Contra la cobardía. En defensa de Río».
El gobierno del estado colgó inmensos carteles de esta famosa estatua y en un andamio frente al teatro municipal, así como en el mítico estadio Maracaná, al tiempo que los equipos de fútbol locales exhibieron el mismo mensaje al inicio de sus encuentros el domingo.
Pero fue el Comité Olímpico Brasileño (COB) el que pegó más duro al asegurar este lunes, reiterando dichos de Cabral, que la pérdida de fondos petroleros deja a la ciudad de Río «sin condiciones» de realizar los Juegos Olímpicos de 2016, según una nota firmada por el presidente del organismo, Carlos Arthur Nuzman.
«La reducción de ingresos de la explotación de petróleo dejará al estado de Río de Janeiro sin condiciones de hacer las obras necesarias para los Juegos de 2016. Cualquier decisión que afecte la capacidad en el estado de Río de cumplir varias obligaciones tiene impacto negativo en la organización de los Juegos, y si no fuese remediada, representará un rompimiento de contrato», señaló.
El gobierno federal dio garantías financieras al COI para la realización de los Juegos.
Río de Janeiro fue elegido el 2 de octubre para albergar la justa olímpica, además de ser una de las sedes de la Copa del Mundo de fútbol que se celebrará en Brasil en 2014.
La ciudad tiene el enorme desafío de realizar importantes obras de infraestructura para recibir estos dos eventos, principalmente en materia de transporte público, circulación, infraestructura deportiva, descontaminación de áreas naturales destinadas a competencia, y seguridad.
Y todas ellas requieren de inversiones que superan los 14.000 millones de dólares según estimaciones oficiales.
Una manifestación está prevista para el miércoles en protesta contra el proyecto legislativo, y el gobierno estatal convocó a toda la población a protestar.