Río 2016: Canales con basura y aguas residuales


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Las playas de Río de Janeiro y los bosques a sus alrededores harán las delicias de los fotógrafos durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro del 2016. Pero si se usa el teleobjetivo y se observa en detalle la otrora impoluta Bahía de Guanabara, probablemente aparezcan en la mira basura y aguas residuales.

Por JENNY BARCHFIELD RÍO DE JANEIRO /Agencia AP

En las brillantes aguas verdes alrededor del futuro Parque Olímpico, la contaminación fecal promedio es 78 veces lo que el gobierno brasileño considera aceptable y 195 veces lo que en Estados Unidos se considera sano. Casi el 70% de las aguas negras de Río no son tratadas y es previsible que las competencias acuáticas se realicen en sitios que reciben aguas residuales.

Si las autoridades brasileñas no limpian las aguas, dicen los expertos, los Juegos podrían comprometer la salud de los atletas y arruinar lo que los brasileños esperan sea un acontecimiento digno de sentirse orgullosos. El visitante podría tropezarse con desperdicios y peces muertos en la bahía y los centros acuáticos.

El comité organizador de los juegos se ha comprometido por escrito a resolver los problemas de contaminación y muchos pensaron que las autoridades se verían obligadas a hacer frente a décadas de negligencia y mala planificación que han contaminado ríos, lagunas y la costa.

Leonardo Grynes, director de operaciones del comité organizador de Río, admite la gravedad del problema de las aguas contaminadas, pero dice que los trabajos de limpieza están «bien avanzados» y eliminarán el 80% de los desperdicios que llegan a la bahía, donde se disputarán las competencias de vela y de wind surfing.

A dos años y medio de los juegos, no obstante, varios expertos dicen que la limpieza marcha a ritmo muy lento y que no se ha aumentado en forma significativa la capacidad de las plantas de tratamiento de aguas residuales.

«La alta concentración de desperdicios humanos que no han sido tratados implica que hay organismos que causan enfermedades en el agua», dijo Casey Brown, profesor de ingeniería civil y ambiental de la Universidad de Massachusetts-Amherts. «Si yo fuese a participar, me aseguraría de tener todas mis vacunas al día».

Distintos análisis indican que los problemas siguen siendo grandes en las sedes de los deportes acuáticos.

En las aguas de la zona del Parque Olímpico, en el barrio Barra, flotan los residuos de los condominios y las favelas vecinas, los cuales representan un riesgo a la salud, según documentos del ministerio del medio ambiente de Río de Janeiro examinados por la Associated Press. Muchos de los canales de Barra, donde tendrán lugar la mitad de las competencias olímpicas acuáticas, están contaminados.

En las aguas frente a la playa de Copacabana, el nivel de la bacteria coliforme de la materia fecal era 16 veces el que el gobierno brasileño considera aceptable hace escasas tres semanas. Algo que no le causará ninguna gracia a los nadadores de larga distancia ni los triatletas que deben competir allí.

El lago Rodrigo de Freitas a menudo está lleno de peces muertos. Allí tendrán lugar las pruebas de remo y canotaje.

Otro problema arraigado es el de la Bahía de Guanabara, de 383 kilómetros cuadrados (148 millas cuadradas). La única salida para aguas contaminadas es un espacio muy reducido que da al Atlántico. Zona tradicionalmente pesquera, con hermosas playas cubiertas de palmeras, el lugar se ha convertido en un vertedero de desperdicios de astilleros y de dos puertos comerciales. Abunda además el lixiviado, una sustancia tóxica generada por las montañas de basura que hay todavía en lo que supo ser el vertedero más grande de Sudamérica hasta que fue cerrado el año pasado.

Cuando hay marea baja, los residuos de las viviendas de la zona flotan encima de grandes áreas de aguas negras y sedimentos. Los expertos dicen que es posible que las embarcaciones que avancen a más de 30 kilómetros por hora (20 millas) durante los juegos choquen con desechos.

El profesor de ecología Ricardo Freitas conoce bien los riesgos. Como parte de su trabajo con una organización que trata de salvar los caimanes de Río, está acostumbrado a navegar esas aguas.

«Es imposible trabajar en estas aguas, donde en algunos lugares los excrementos te llegan al cuello, sin temer por los efectos en tu salud», comentó. Agregó que una vez lo mordió un caimán y la pequeña herida se le infectó por la contaminación del agua. «Preséntenme al atleta olímpico que se va a animar a meterse en estas aguas».

No está claro qué pasará si no se limpian las aguas.

El gobierno japonés ayudó a limpiar la Bahía de Guanabara a partir de 1992, pero dos décadas después no hay casi evidencia de la inversión de 700 millones de dólares que se hizo entonces. Se construyeron al menos cinco plantas para tratar aguas residuales, pero la mayoría no funcionan a plenitud porque no están debidamente conectadas a las cañerías recolectoras. Una planta, en el suburbio Sao Goncalo, frente a Río, no ha tratado ni una gota de aguas residuales.

Hay quienes atribuyen esto a la corrupción. Pero Gerson Serva, coordinador del más reciente plan de limpieza, dice que el verdadero responsable es la falta de planificación.

«Lo que hay que hacer es de una escala tal que trataron de encarar el problema en varios frentes y se dejaron muchas cosas en el camino», afirmó. «Río tiene una vieja tradición de mala planificación en relación con la recolección de basura».

Las autoridades apuestan ahora a la construcción de «unidades de tratamiento de ríos», a ser construidas sobre los ríos que reciben la mayor parte de la basura y los desechos humanos que desembocan en la bahía. Son costosos de operar porque dependen de una flota de camiones que recogen los desperdicios de los vertederos y muchos ambientalistas los consideran una medida transitoria porque se limita a la limpieza simplemente, sin impedir que las aguas residuales y los desechos vayan a parar a sitios que no corresponde.

Las autoridades de Río cuentan asimismo con 10 barcos que recogen basura en la bahía.

El método de limpieza más visible son las «ecobarreras», como se denomina a cadenas de boyas de plástico que atrapan la basura en algunos ríos.

Mario Moscatelli, biólogo que supervisa la reforestación de zonas de mangles, dijo que teme que, incluso si la bahía es limpiada, los trabajos no seguirán después de los juegos.

«Si resulta complicado conseguir que las autoridades se ocupen de la Bahía de Guanabara ahora que se avecinan los juegos, imagínese lo que sucederá cuando hayan terminado», comentó.

Si las autoridades brasileñas no limpian las aguas los Juegos podrían comprometer la salud de los atletas y arruinar lo que los brasileños esperan sea un acontecimiento digno de sentirse orgullosos.

En las aguas de la zona del Parque Olímpico, en el barrio Barra, flotan los residuos de los condominios y las favelas vecinas.

«Es imposible trabajar en estas aguas, donde en algunos lugares los excrementos te llegan al cuello, sin temer por los efectos en tu salud» – Ricardo Freitas.