Rincón LITERARIO



La tí­a Tula

(fragmento)

Miguel de Unamuno

escritor español

La preñez de Manuela fue, en tanto, molestí­sima. Su fragilí­sima fábrica de cuerpo la soportaba muy mal. Y Gertrudis, por su parte, le recomendaba que ocultase a los niños lo anormal de su estado.

Ramiro viví­a sumido en una resignada desesperación y más entregado que nunca al albedrí­o de Gertrudis.

??Sí­, sí­, bien lo comprendo ahora ??decí­a??, no ha habido más remedio, pero…

??¿Te pesa? ??le preguntaba Gertrudis.

??De haberme casado, ¡no! De haber tenido que volverme a casar, ¡sí­!

??Ahora no es ya tiempo de pensar en eso; ¡pecho a la vida!

??¡Ah, si tú hubieras querido, Tula!

??Te di un año de plazo; ¿has sabido guardarlo?

??¿Y si lo hubiese guardado como tú querí­as, al fin de él qué, dime? Porque no me prometiste nada.

??Aunque te hubiese prometido algo habrí­a sido igual. No, habrí­a sido peor aún. En nuestras circunstancias, el haberte hecho una promesa, el haberte sólo pedido una dilación para nuestro enlace, habrí­a sido peor.

??Pero si hubiese guardado la tregua, como tú querí­as que la guardase, dime: ¿qué habrí­as hecho?

??No lo sé.

??Que no lo sabes…, Tula…, que no lo sabes…

??No, no lo sé; te digo que no lo sé.

??Pero tus sentimientos…

??Piensa ahora en tu mujer, que no sé si podrá soportar el trance en que la pusiste. ¡Es tan endeble la pobrecilla! Y está tan llena de miedo… Sigue asustada de ser tu mujer y ama de su casa.

Y cuando llegó el peligroso parto repitió Gertrudis las abnegaciones que en los partos de su hermana tuviera, y recogió al niño, una criatura menguada y debilí­sima, y fue quien lo enmantilló y quien se lo presentó a su padre.

??Aquí­ le tienes, hombre, aquí­ le tienes.

??¡Pobre criatura! ??exclamó Ramiro, sintiendo que se le derretí­an de lástima las entrañas a la vista de aquel mezquino rollo de carne viviente y sufriente.

??Pues es tu hijo, un hijo más… Es un hijo más que nos llega.

??¿Nos llega? ¿También a ti?

??Sí­, también a mí­; no he de ser madrastra para él, yo que hago que no la tengan los otros.

Y así­ fue que no hizo distinción entre uno y otros.

??Eres una santa, Gertrudis ??le decí­a Ramiro??, pero una santa que ha hecho pecadores.