Scopas
(fragmento)
Franz Tamayo
escritor boliviano
SCOPAS
El goce de crear que al Dios me iguala…
No sabes, Doris, lo que dices triste.
¿Conoces la agonía del artista
Al instante fatal que inspira y crea?
Fluye su genio como sangre vivida
De vientre maternal que alumbra a gritos.
No hay dolor igual. De las tinieblas
Se arrancan formas cual girones mútilos
De alma. Y esas tinieblas desgarradas
Son el artista mismo. A sus criaturas
Si da un contorno, de su carne talla,
Y si un gesto, es la mueca de su pena
Transfigurada en luz. Cada sonrisa
Que en barro admira el vulgo cuesta lágrimas
Ocultas, y si es Niobe estupefacta
La desesperación en Paros fulgido,
El creador desesperó al crearla!
La obra de belleza es para siempre!
Tu ignoras, Doris, su misterio abstruso.
Porque la gracia misma eres, lo ignoras.
Dame esa mano, viva obra maestra.
Toca la palma rosa y tez de raso.
Los dedos leves como cañas músicas
Que Pan ahusa en su siringa mágica.
La vena azul cual viborilla lépida,
La muñeca infantil, y el gesto equívoco
Que hubo de ser de ala, y es de Doris.
Cuánta gracia y tras ella cuánta fuerza!
Ya dijo Apolo: «gracia es flor de fuerza».