Los secretarios norteamericanos de Estado, Condoleezza Rice, y de Defensa, Robert Gates, se mostraron optimistas hoy en Moscú, donde proseguían conversaciones sobre los escollos en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, en particular la defensa antimisiles.
Rice y Gates se reunieron con sus homólogos rusos, Serguei Lavrov y Anatoli Serdiukov, para mantener conversaciones que deberían versar sobre el proyecto de Washington de establecer instalaciones de defensa antimisiles en Polonia y la República Checa, dos países de Europa central.
Antes de entrar a la reunión, Rice aludió a un «espíritu positivo» durante la reunión que ella y Gates mantuvieron ayer con el presidente saliente, Vladimir Putin, y su protegido y presidente electo Dmitri Medvedev.
«Gozamos de un espíritu positivo ayer (…) esperamos poder seguir avanzando hoy, obtener más detalles que tal vez nos permitan reforzar nuestra cooperación y superar algunas de nuestras diferencias», afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense.
Lavrov aseguró por su parte que Rusia está «safisfecha con el modo en que se desarrollan nuestras relaciones» y que existe una «voluntad» de minimizar la discordia.
Ayer Putin anunció que había recibido una carta «muy seria» del presidente estadounidense, George W. Bush, y afirmó poner «un freno total a algunos problemas en las relaciones entre Estado Unidos y Rusia».
Gates avanzó por su parte que los dos países podían alcanzar un acuerdo relativo a los planes de escudo antimisiles estadounidense antes de que Bush deje la Casa Blanca en enero de 2009.
Las reuniones de esta semana representan la primera oportunidad para los responsables norteamericanos de ver con sus propios ojos la transición en curso tras las elecciones presidenciales del 2 de marzo, en las que venció Medvedev, aliado de Putin desde hace tiempo.
Pese a dejar la presidencia el próximo mes, Putin seguirá teniendo una fuerte influencia y se espera que se haga con el cargo de primer ministro.
Pese a que no se anunció oficialmente el contenido de la carta de Bush a Putin, el diario económico ruso Vedomosti afirmó que ésta hacía referencia al deseo de Rusia de mantener negociaciones para revisar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicos (START), que expira a finales de 2009.
El diario citaba a analista según los cuales Rusia tiene pocas posibilidades de ganar la batalla contra Estados Unidos en lo relativo al escudo de defensa antimisiles, mientras que la renovación del tratado START resulta esencial para Moscú, preocupado por la capacidad nuclear de Washington.
Moscú se ha opuesto en numerosas ocasiones al proyecto estadounidense de instalar un radar de defensa antimisiles en la República Checa y un interceptor de misiles en Polonia, por considerarlo como una amenaza y como un intento de rodear a Rusia.
Estados Unidos insiste en que este escudo no está dirigido contra Rusia sino contra países hostiles como Irán o Corea del Norte.
Rice y Gates comenzaron la jornada del martes reuniéndose con líderes de la oposición rusa y analistas políticos, algunos de los cuales han denunciado la supresión de las libertades democráticas durante los ocho años de presidencia de Putin.
Las discusiones entre Rusia y Estados Unidos sobre el escudo antimisiles norteamericano en Europa y sobre el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) concluyeron hoy sin acuerdo, declaró el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov.
«Hemos hablado de temas sobre los cuales aún no nos hemos puesto de acuerdo. Me refiero evidentemente al sistema de defensa antimisiles y al futuro del tratado START», reveló el jefe de la diplomacia rusa, tras reunirse con su homóloga estadounidense, Condoleezza Rice, y el secretario de Defensa, Robert Gates.
Sobre el escudo antimisiles, Lavrov señaló de todas formas que Moscú iba a recibir el martes por escrito propuestas «útiles e importantes» de los estadounidenses.
Estados Unidos «reconoció que teníamos preocupaciones legítimas y presentaron una propuesta destinada a atenuar esas inquietudes», declaró Lavrov.
«Aunque consideramos, como antes, que la mejor manera de eliminar nuestras preocupaciones es no tener una tercera zona de posicionamiento (es decir, el escudo antimisiles estadounidense en Europa), pero ya que Estados Unidos lo va a realizar de todas maneras, las propuestas que contamos obtener sobre papel hoy nos han parecido importantes y útiles», declaró Lavrov.
Rusia se opone tajantemente al despliegue de elementos del escudo antimisiles estadounidense en Polonia y República Checa, entre ellos un radar muy poderoso, ya que los considera una amenaza para su seguridad.