Activistas que buscan cambios en la política migratoria estadounidense hacia los haitianos sostienen que la muerte de docenas de inmigrantes la semana pasada en aguas infestadas de tiburones al norte de ese país subraya la urgencia del asunto.
«Esto le da nuevo ímpetu al debate de la inmigración haitiana», dijo Jean-Robert Lafortune, de la Coalición de Base Haitiana-Americana en Miami.
El presidente haitiano René Preval debe traer el asunto a la atención del estadounidense George W. Bush cuando se reúna con él el miércoles próximo en Washington.
Por lo menos 54 personas murieron el viernes pasado cuando una lancha llena de haitianos que viajaba ilegalmente hacia Estados Unidos volcó cerca de Providenciales, una de las islas que forman el pequeño archipiélago atlántico de las Turcas y Caicos, al norte de La Española.
Funcionarios estadounidenses dijeron que las muertes demuestran los peligros del viaje de casi mil kilómetros que cientos de haitianos hacen todos los años intentando dejar atrás la pobreza y la violencia que han devastado su país, el más pobre de América.
Este año la Guardia Costera ha interceptado más de 900 haitianos en alta mar, muchos de ellos en lanchas a menudo artesanales, inseguras y sobrecargadas.
Lafortune dijo que la tragedia debe llamar la atención en torno al asunto.
Durante años activistas han presionado a la administración estadounidense para que les otorgue a los haitianos un Estatus de Protección Temporal (TPS) que los protegería de una deportación segura.
Los TPS están diseñados para darle refugio seguro a extranjeros que no pueden regresar a sus países por conflictos armados, desastres naturales u otras condiciones temporales extraordinarias.
«Haití es un caso perdido de desastres naturales, tragedias ambientales e inestabilidad política. Este es definitivamente un caso para TPS», dijo Lafortune.
En enero pasado el legislador demócrata estadounidense Alcee Hastings presentó legislación para otorgarles un TPS a los haitianos.
En una carta abierta al presidente Bush este mes, Hastings destacó que ciudadanos de Honduras, Nicaragua y El Salvador han estado protegidos por un TPS durante 10 años.
«Sin embargo, al mismo tiempo y bajo similares condiciones graves, los inmigrantes haitianos no han recibido el mismo tratamiento», dijo el congresista, que calificó la política de «injusta y discriminatoria».
Las Mujeres Haitianas de Miami, otro grupo de activistas, califican abiertamente la falta de un TPS para haitianos como «racista», pues la gran mayoría de los ciudadanos de ese país son de origen africano.
Los grupos también contrastan el tratamiento de inmigrantes indocumentados haitianos con el que se les da a los cubanos que por lo general llegan a Florida, bastión del influyente exilio cubano-norteamericano.
En virtud de la Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966 y modificada en 1995, Estados Unidos permite a los ilegales cubanos que lleguen a sus costas quedarse en el país -a diferencia de los inmigrantes de otros países-, pero devuelve a quienes hayan sido interceptados en el mar.
La política es conocida popularmente como «pies secos, pies mojados», pero los haitianos, que son deportados de todas maneras, la llaman «pies negros, pies blancos».
En un caso que recibió amplia publicidad, unos 101 haitianos llegaron a una playa del sur de Florida el 28 de marzo, tras un viaje de 22 días en una nave sobrecargada, y fueron detenidos por las autoridades migratorias.
Dos semanas más tarde, mientras esperaban ser deportados, un grupo de 20 cubanos llegó a un lugar cercano a donde habían llegado antes los haitianos, y fueron procesados por las autoridades migratorias y liberados en 24 horas en Miami.