Un juez penal de Guatemala autorizó a fiscales ingresar a los archivos para examinar las necropsias de 30 personas que fallecieron durante la quema de la embajada de España en 1980, como parte de una investigación para esclarecer el caso.
«Se presentó un memorial del Ministerio Público (MP, Fiscalía) solicitando a la judicatura y fue autorizada para poder ver los expedientes de las necropsias médicos legales de 23 personas con nombre y apellidos y siete no identificadas», dijo a periodistas el juez del caso, Eduardo Cojulum.
Explicó que en el expediente «argumentan que quieren examinar las circunstancias en que pudo haber sido cometido el delito de lo ocurrido el 31 de enero de 1980», cuando las fuerzas de seguridad quemaron la embajada que había sido ocupada por indígenas.
Los indígenas, liderados por Vicente Menchú, padre de la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, tomaron la sede diplomática para denunciar las violaciones y masacres de poblados enteros en el oeste del país por parte de militares. Vicente Menchú fue uno de los muertos en el incendio.
Cujulum consideró que la solicitud puede obedecer a que la Fiscalía a través «de expertos o que sé yo, determinarán o tendrán elementos para examinar los expedientes donde consta las necropsias de las personas que fallecieron en ese momento».
La petición se hace 28 años después del suceso y los informes legales están en los archivos del anfiteatro del hospital San Juan de Dios de la capital, donde fueron traslados los cadáveres en esa fecha para practicarles las necropsias exigidas por la ley.
El ataque en la embajada dejó un saldo de 37 muertos, entre ellos tres diplomáticos españoles.
Por el suceso, Rigoberta Menchú presentó una demanda en España en 1999 por los crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra civil guatemalteca (1960-1996), que dejó 200 mil muertos o desaparecidos.