Los ministros de Finanzas del G8 participan hoy, en Alemania, en una reunión ensombrecida por la dimisión del presidente del Banco Mundial (BM), Paul Wolfowitz, a raíz de un escándalo que provocó fricciones entre Estados Unidos y Europa.
La reunión que termina mañana se realiza como preparación de la cumbre de jefes de Estado y del gobierno del Foro (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Rusia), prevista del 6 al 8 de junio en el norte de Alemania.
En su agenda figuran las ayudas a Africa y los peligros provocados por los fondos especulativos, pero también la dimisión anunciada de Wolfowitz, que ha cancelado la visita que tenía prevista realizar a Postdam.
El presidente del Banco Mundial anunció ayer que presentará su dimisión el 30 de junio, obligado por el escándalo levantado por el generoso aumento de salario que aprobó para su novia, también empleada de la alta institución financiera.
Estados Unidos, país que impulsó e impuso el nombramiento de Wolfowitz, al final se ha visto obligado a dejar de apoyar a su hombre, ante las incesantes críticas europeas pidiendo «la cabeza» del presidente del BM.
El ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbruck, afirmó este viernes que el asunto Wolfowitz comprometía la reputación de toda la institución.
«Ahora es necesario cerrar el pasado para restablecer lo antes posible la reputación y la capacidad de funcionamiento del Banco Mundial», afirmó Steinbruck a una emisora de su país.
El asunto Wolfowitz abrió aún mayores heridas si cabe debido a que cuando éste asumió la presidencia de la institución, en junio de 2005, se fijó como prioridad el compromiso de luchar contra la corrupción en los países pobres.
El anuncio de su dimisión ha dado lugar inmediatamente a contactos y negociaciones en vista de su sustitución, tema que será abordado también, aunque sea sólo superficialmente, en Postdam.
La Casa Blanca reivindicó inmediatamente el derecho a designar al sucesor, para cortar así de razí cualquier intento de poner en entredicho un acuerdo oficioso vigente desde hace 60 años según el cual, Estados Unidos se reserva la presidencia del BM mientras que a los europeos les corresponde el nombramiento de los responsables del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Este duopolio levanta ampollas desde hace ya tiempo entre los países emergentes y en vías de desarrollo, sobre todo visto que su peso en la economía mundial está aumentando.
Las ayudas a los países en vías de desarrollo, sobre todo a Africa, es uno de los principales temas de la reunión de Postdam y estará especialmente presente en la cena de inauguración en la que figuran como invitados los ministros de Finanzas de Camerún, Ghana, Nigeria y Sudáfrica.
En Postdam se intentará «subrayar la importancia de evitar un nuevo ciclo de préstamos financieros y condono de deudas», tras la anulación de 30.000 millones de euros acordada durante la cumbre del G8 en julio de 2005, señaló un alto responsable del ministerio canadiense de Finanzas.
Los países ricos ven con inquietud cómo los Estados africanos vuelven sus ojos hacia naciones emergentes como China o hacia Rusia para pedir préstamos monetarios, fuera de las obligaciones marcadas por el Banco Mundial y el FMI.
En Postdam también se prepararán la cumbre de junio sobre el calentamiento climático, que se anuncia difícil. Según publicó el jueves el diario económico británico Financial Times, Washington intenta suavizar un proyecto de comunicado final para que no sea demasiado alarmista y, sobre todo, lo menos constrictivo posible.
Por último, los ministros intentarán acercar posiciones sobre el tema de un mejor marco para los fondos especulativos (hedge funds), cuya creciente importancia suscita preocupación por el equilibrio del sistema financiero mundial.
Estados Unidos y Gran Bretaña, favorables a la autoregulación, bloquean hasta ahora cualquier acción o decisión.