Retrospectiva de Elena Paz y Paz


Elena nació un 17 de febrero de hace ya varios años, quinta hija del licenciado Alberto Paz y Paz y Marí­a Luisa González. Es esposa del doctor Juan José Hurtado Vega, madre de 6 hijos, abuela y bisabuela.

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Se graduó de Maestra de Educación Primaria del Instituto Normal para Señoritas Belén. En ese tiempo, era necesario contar con el tí­tulo de Bachiller para seguir estudios universitarios por lo que, no habiendo institutos de bachillerato para señoritas, debió estudiar en el Instituto Nacional Central para Varones, junto a otras dos muchachas. Posteriormente estudió y se graduó como Licenciada en Pedagogí­a en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Se inició tempranamente, siendo aún estudiante de secundaria, en la Escuela de Artes Plásticas en la ciudad de Guatemala, donde tomó cursos que la acercaron a distintas técnicas.

Desde joven, las profesoras que tuvo, notando sus aptitudes, la estimularon para hiciera estudios de arte. Entonces estudió dibujo en la Escuela de Artes Plásticas. Uno de sus profesores allí­ fue el maestro Roberto González Goyri. Aprendió la técnica de esmalte sobre cobre con un profesor chileno, de nombre Eduardo Gaya quien temporalmente estuvo en Guatemala. También tomó cursos libres de joyerí­a en Departamento de Arte de Kansas University, en Lawrence, Kansas, EE.UU.

En los años cincuenta, en medio de ser madre y atender a sus 6 hijos, pintó al óleo, copias de grandes pintores -entre ellos, algunos de sus favoritos: la época azul de Picasso–, autorretratos y bodegones.

En la década de los sesentas incursionó en la escultura, realizando varias piezas en cemento, yeso y terracota, con temas de desnudos y cabezas humanas. Realizó dos esculturas con fines públicos. La primera, el busto del músico y compositor originario de San Juan Sacatepéquez, Don Belarmino Molina, que estuvo colocada en el parque central de ese municipio y se perdió durante el terremoto de 1976. La otra, la Maternidad que permanece expuesta frente al edificio de Maternidad del Hospital Roosevelt, en la zona 11 capitalina.

Entre 1962 y 1967, fue una de las más entusiastas estudiantes del Maestro Eduardo Gaya (chileno), quien impartió un curso sobre la técnica del esmalte sobre cobre, junto a los artistas guatemaltecos Marta Durán de Schwank, Roberto González Goyri, Humberto Garavito y el maestro Ochaeta.

A finales de esa misma década, aprendió las técnicas del mosaico y el pirograbado con una artista y profesora de la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de México, desarrollando sus propios trabajos en dichas técnicas.

En 1970 vivió temporalmente en Lawrence, Kansas, junto a su familia, donde aprendió la técnica del batik e incursionó en la joyerí­a, que más tarde desarrollarí­a y combinarí­a en la elaboración de rica joyerí­a con piezas de esmalte sobre cobre montadas en plata y piezas en plata utilizando la técnica de cera perdida. De igual manera, aplicó la técnica del esmalte sobre cobre a la fabricación de cofres recubiertos de piezas esmaltadas, espejos y collages.

Cuando el secuestro y posterior liberación de su esposo la obligaron a salir del paí­s hacia Belice, Elena no tuvo posibilidades de continuar su producción en esmalte sobre cobre, ante la falta de horno y lo caro de los materiales. Durante ese perí­odo se expresó fundamentalmente a través del acrí­lico, recreando escenas de la vida de ese paí­s caribeño, así­ como escenas familiares de los hijos y nietos ausentes.

El esmalte sobre cobre pasarí­a a ser la principal técnica utilizada en su obra artí­stica. Luego de aprenderla y dominarla en los años sesentas, no la ha abandonado hasta la fecha, pasando por distintas épocas y temáticas, entre las cuales se cuentan la serie de inspiración en el arte bizantino, así­ como las series inspiradas en múltiples viajes: las Islas Griegas, Belice y Bolivia, los Indios Pueblo y Santa Fe, al sur de los Estados Unidos; ífrica y Colombia. Otras series nos remiten a temas más cercanos y guatemaltecos, como la inmortal Antigua Guatemala, los pueblos indí­genas mayas, los pájaros y las flores.

Durante un año (1982-1983) fue profesora visitante en el Departamento de Arte de Bethel College, en North Newton, Kansas, EE.UU.

Ha trabajado diferentes técnicas de dibujo y pintura, tales como acuarela, acrí­lico, pastel y óleo. También ha hecho escultura, batik, pirograbado, vitrales, cerámica, mosáico y otros. Sin embargo, el campo en que más se ha desarrollado es en el de esmalte sobre cobre, en el que su obra es más abundante y de alta calidad artí­stica. Es aquí­ donde su aporte a Guatemala es particularmente valioso pues pocas personas en el paí­s se han dedicado a este tipo de trabajo.

Mucho de su obra la desarrolló junto a sus amigas artistas, principalmente Marta Durán de Schwank y Ruth de León de Villagrán. Ha realizado varias exposiciones individuales tanto en Guatemala como en el extranjero y también ha participado en exposiciones colectivas.

Elena Paz y Paz de Hurtado ha expuesto su obra en múltiples exposiciones, tanto colectivas como individuales, en Guatemala, Belice y los Estados Unidos. Su obra se encuentra diseminada en muchos paí­ses de Europa y América, y algunas piezas han sido preciados obsequios para personalidades.

Sus obras se encuentran diseminadas en diferentes lugares del mundo. Inclusive en la Ciudad del Vaticano hay un esmalte hecho por la artista, el cual fue un obsequio de monseñor Quezada Toruño al papa Juan XXIII.

A la fecha, continúa trabajando el esmalte sobre cobre y la pintura al óleo.

AGENDA


Este miércoles 22 de abril, a las 19:00 horas, la Galerí­a Ana Lucí­a Gómez (Avenida Las Américas 19-30 zona 13) inaugurará la exposición retrospectiva de Elena Paz y Paz de Hurtado, la cual podrá ser visitada en dí­as posteriores por los amantes del arte.