Como respuesta a los correos recibidos, mensajes dejados en el blog de La Hora y a algunas llamadas telefónicas, retomo el tema de la pena de muerte, mismo que al parecer aprueban la mayoría de personas en Guatemala, al menos de las que me leen.
cnavasdangel@yahoo.es
Que si aliento a las maras con mi columna anterior, que si los Derechos Humanos lo único que han hecho es enardecer las bajas pasiones de los «delincuentes» y que si el que la debe la paga… Muy bien, entonces pongámonos parejos.
Si las cosas son así y van a castigar con la muerte a quien cometa graves faltas, organicémonos: al violador que lo capen (no, antes que lo violen), al ladrón que le corten las manos, a quienes masacraron a la población por años (en el conflicto armado) que los quemen, eso solían hacer ellos ¿No?
A los ex presidentes que los juzguen y los condenen a la pena capital por robarse los recursos del pueblo, digo, con el dinero con el que ellos se enriquecieron pudieron comer muchos niños y niñas que hoy se encuentran desnutridos, o quizá que ya murieron; pudieron llegar vacunas con las que pudo salvarse a más de uno o pudo haber funcionado una incubadora en un hospital. Va lo mismo para otros funcionarios públicos.
Que busquen a los desgraciados del Banco de Comercio y los condenen también, por su culpa se suicidaron algunos y están padeciendo otros. Que maten a todos los perros que como Balú atacaron a su dueño o al vecino de éste, mejor que les den bocado antes para que sufran ¡verdad!
A los mentirosos… huyyy, que les corten la lengua, a los tentones que caminan por las calles que les quemen las manos, a los de Emetra que los hagan tragarse el silbato, así podemos ser realmente justos, hablar de justicia y hacer pagar a quien se equivoca y luego salgamos a saludarnos, los que quedemos con vida podemos vernos de pronto sin hablarnos o saludarnos de reojo, mutilados, todos quedaríamos marcados, porque acá nadie es del todo inocente.
Y mi estimado «Simón Cirineo», sí tomo el café y latte a las cinco, a veces antes, pero sin el meñique levantado y señor Molina no conduzco con el aire puesto, porque la gasolina está muy cara, por cierto, a quienes adulteran la gasolina súper por la regular, ¿qué se les podría hacer para castigarlos?