Retiro de propaganda


Ningún indicio hay que sea retirada la propaganda electoral, de parte de los partidos polí­ticos contendientes al por mayor. Pasó ya la primera ronda para elegir presidente y vicepresidente de la República, y la misma muestra indeseable presencia en diversos sitios capitalinos.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

En efecto da la impresión de no haber dejado santo parado, por cuanto árboles, postes, muros, puentes; pintarrajeo, piedras y vallas, afean la capital en forma exagerada. Batió récord tal acción sin precedentes en comicios anteriores, una demostración palpable del irrespeto.

A decir verdad, la contaminación visual provocada aun persiste y afecta demasiado a los habitantes, máxime en lo referente a la salud mental. Asumo les importa un pepino tal problemática y desean otros lo hagan por ellos, así­ de sencillo en franca irresponsabilidad y falta de civismo.

Deben remover la propaganda de marras, que representa un verdadero adefesio, que es poco decir lo antes posible, así­ como hubo euforia desmedida a tiempo de colocarla dondequiera, similar actividad donde tuvo primací­a el entusiasmo y alegrí­a a toda prueba, ahora hagan retirándola.

A todos los medios habidos y por haber recurrieron, hasta aburrir y desesperar con sobrada razón a la población entera; con las limitaciones de ley hicieron uso de su derecho. No cabe la menor duda que hasta un niño escuelero percibe las cuantiosas sumas empleadas tras la meta ansiada.

Quedó demostrado en términos de cansancio la musiquita empalagosa que atronaba con insistencia dí­a y noche en los cuatro puntos cardinales. La historia se repite dentro de un marco tradicional en materia de propaganda electoral, así­ transcurran los años en lo mismo siempre, ¡qué vainas!

Reitero, a pesar de recurrir irremisiblemente a los medios de diversa í­ndole cuantitativamente, echan mano de ajuste de manera enorme a propaganda pegada en postes y restantes sitios citadinos referidos en párrafos anteriores. Sustentan el criterio vejestorio de no descartarlo por nada del mundo.

Un atentado innegable viene a ser en contra del ornato capitalino que según «Tu Muni» lo han elevado bastante con diversos trabajos de jardinización, forestación visible y demás. Asunto que también es objeto de crí­ticas constantes, en el sentido que resultan meros cosméticos.

Cuando las ciudades crecen desmedidamente conlleva tal fenómeno social el endoso de mayores dificultades, a veces no atendidas como lo exigen las circunstancias. Un ejemplo consiste en desarrollar y mantener planes y proyectos en dirección a la mejora misma del ornato, una ventana al público.

Sabido es cómo al no cumplir con la gorda obligación que pesa sobre los fortachudos hombros de los partidos polí­ticos que intervinieron en el evento reciente se les deducen sanciones. El Tribunal Supremo Electoral aplica deducción en el pago del 5% de votos obtenidos el costo del retiro de la propaganda si no la retiran.

A ponerse las pilas pues, tomen en cuenta su deber, su compromiso adquirido; los ojos de la población están puestos en quienes dan el mal ejemplo en una forma tan simple. Pasó la primera vuelta, propaganda a la droga. Se espera actúen con el membrete de propulsores también del civismo.