«Es una mala noticia evidentemente, ya que hubiésemos preferido que las piezas fueran del avión y que tuviésemos informaciones», reaccionó el secretario de Transporte francés, Dominique Bussereau, al micrófono de la radio francesa RTL.
«El tiempo juega en contra nuestra (…), hay que hacer todo lo posible para recuperar las registradoras de vuelo y por lo tanto muy probablemente ampliar la zona para continuar las búsquedas», juzgó Bussereau.
Bussereau repitió que había que ser «extremadamente prudentes» en las búsquedas y eventuales descubrimientos que podrían presentarse para esclarecer esta tragedia en la que murieron 228 personas.
El jueves, un helicóptero de la Marina brasileña rescató del mar un fragmento que las autoridades brasileñas identificaron inicialmente como un «pallet» (un soporte del sector de cargas del avión), que resultó ser de madera, un material no utilizado en los aviones, y dos boyas.
Además, la mancha sobre el mar que se suponía era kerosene del aparato resultó ser aceite, dejando abierta la incógnita sobre lo sucedido la noche del domingo al lunes.
Este viernes por la mañana, la Oficina de Investigaciones y Análisis francesa (BEA), a cargo de la investigación técnica de la catástrofe, publicó un comunicado en el que señala que la investigación mostró «incoherencias entre las diferentes velocidades medidas». Esto lo pudo establecer «basándose en el análisis de los mensajes automáticos transmitidos por el avión».
El avión posee diferentes calculadores cuyo objetivo es medir la velocidad y «se constata que había una incoherencia entre estas velocidades» medidas, explicó una vocera de la BEA.
La investigación también permitió confirmar «la presencia a proximidad de la ruta prevista del avión sobre el Atlántico de importantes células convectoras características de las regiones ecuatoriales». Esto corresponde a fenómenos de tormenta particulares.
La BEA advirtió sin embargo que convenía «evitar una interpretación apresurada o una especulación».
Teniendo en cuenta las mismas informaciones transmitidas por el avión, el constructor aeronáutico europeo Airbus envió una recomendación a todos sus clientes, que concierne a todos los modelos de aviones que contruye, para recordarles a los pilotos los procedimientos a seguir en caso de que se registren incoherencias en las velocidades medidas.
Esta recomendación, llamada en la jerga aérea «télex de información sobre el accidente» (Accident Information Telexes, AIT), fue autorizada por la BEA y es clásica en caso de accidente. Se trata de recomendaciones sobre los procedimientos a seguir en tal o cual circunstancia, descritos en el manual de referencia de los aviones.
En este AIT, Airbus confirma que el A330 enfrentaba turbulencias extremas, que envió varios mensajes de fallas al centro de mantenimiento de Air France, y que había una incoherencia de las velocidades medidas.
Por quinto día consecutivo una flotilla de aviones y buques continuará este viernes a la búsqueda de los restos del Airbus e intentará dar con las cajas negras, lo que permitiría dar un salto importante en la investigación.
Las autoridades brasileñas indicaron el jueves que todo lo que se recupere del mar será transportado hacia Recife, en el noreste de Brasil, a unos 1.000 km de la zona de búsqueda.
Hacia esa ciudad serán trasladados los familiares de las víctimas, en momentos en que tanto las autoridades francesas como las brasileñas pierden las esperanzas de hallar sobrevivientes.
La oficina brasileña de Air France decidió renumerar su vuelo de Río de Janeiro a París, el hasta ahora AF 447, que pasa a ser AF 445, tras la tragedia con un avión que desapareció en el Atlántico con 228 personas a bordo, informó la asesoría de prensa de la compañía en una nota.
La nueva numeración del vuelo que conecta sin escalas el aeropuerto de Galeao con el Charles de Gaulle entrará en vigor el próximo domingo, exactamente una semana después del despegue del avión que desapareció pocas horas más tarde, dijo Air France.
«El vuelo AF 444, entre París y Rio de Janeiro mantiene su numeración», informó la empresa.
En el vuelo AF 477 que desapareció el lunes sobre el Atlántico viajaban 228 personas de 32 nacionalidades, entre ellos 72 franceses, 59 brasileños, 26 alemanes, dos españoles y un argentino. Prácticamente no hay chances de hallar sobrevivientes.
«París-Río-París es normalmente un camino de alegría», declaró el jueves en Rio de Janeiro el canciller francés, Bernard Kouchner.