Resultados de la globalización


Las calles de la ciudad se vieron invadidas por pancartas, mantas, estandartes y cientos de rostros que reflejaban las diferentes expresiones étnicas de esta nuestra Guatemala. Los curtidos rostros de los hombres del campo, los rostros morenos, o moreno oscuro de aquellos que herederos de quienes fueron apresados por los siempre bucaneros (reales o económicos) británicos, fueron traí­dos a las tierras americanas como esclavos, el multicolorido traje tí­pico y rostros de ladinos o mestizos, que unidos al rechazo popular, protestaban por la inminente aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. «Radicales, extremistas, trasnochados izquierdistas», de todo fue dicho, acusando a quienes participábamos en la protesta desde distintas trincheras.

Carlos E. Wer

Manifiestos van y vienen. Memoriales son recibidos por el Presidente del Congreso. Ahora habrá que correr, porque el presidente Berger recibirá a una delegación, la que entregará otro a este oscuro personaje. Tanto uno como el otro, hicieron «uso indebido» de los memoriales. Unos y otros corruptos representantes de nuestra polí­tica criolla, entregaron miserablemente al pueblo guatemalteco en la «bandeja servida» a los intereses de la oligarquí­a criolla y aquella que, extranjera, les utiliza para mantener la explotación de nuestros recursos naturales y el trabajo esclavo de su población.

El tiempo ha pasado. Las manifestaciones de los resultados de esa vendida y traidora actitud de nuestros legisladores y Ejecutivo, se empiezan a notar, al igual que en México que cumple desastrosos diez años de la firma y, agárrese usted mi buen amigo… los resultados en los propios impulsadores de esa manida y reiterada lucha de la pérfida Albión por recuperar su perdida condición imperial. Los intentos continuados, que ya llevan unos «cuantos» años, han llevado a reincidir en la terquedad de insistir en la aplicación de su «Sistema Británico de Economí­a», mejor conocido de libre mercado de Malthus, Ricardo, Adam Smith y Stuart Mill, que ha llevado a poblaciones enteras a través de la historia y del mundo, a acelerar los sí­ntomas del saqueo que ello produce: falta de fuentes de trabajo, explotación, pobreza, etc.

Y el olvido de la historia pasada reza el adagio, lleva a cometer los mismos errores. Los propios Estados Unidos en el que se insistiera en la aplicación del sistema les llevó a resultados desastrosos durante las crisis de los años 1822, 1842 y 1857, de lo que queda como testimonio los escritos de Henry Carey al director del New York Post.

Ese olvido y la traición de los fascistas que convertidos en «Neocons», encabezaron el genocida George W. Bush, han llevado a la práctica bancarrota de los Estados Unidos, del brazo de los británicos y de los»Sirs» George Herbert Walter Bush y Henry Kissinger. Apenas iniciado el nuevo año 2008, el pasado 4 de enero, la revista especializada Inteligencia Ejecutiva, publica algunos de los «maravillosos» resultado que esa polí­tica económica ha producido en ese paí­s: 7.7 millones de desempleados, más 4.7 de obreros que solamente han podido obtener trabajos de medio tiempo. Aún las nada confiables cifras oficiales a través del «índice de Precios al Consumidor» apuntan un 9.6% de inflación anual, demostrando que la economí­a real está siendo golpeada por la continua caí­da financiera y la crisis bancaria.

Los datos proporcionados señalan que solamente en el perí­odo entre diciembre de 2006 a diciembre de 2007 445,000 trabajos productores de bienes productivos fueron perdidos, acelerando una pérdida de siete años seguidos. En el sector de la construcción en el año pasado sufrió también la pérdida de 220,000 trabajos, señalando a diciembre como «regalo de Navidad», al mes que arrojara la pérdida mensual más alta. 212,000 fue la cifra de puestos de trabajo perdidos en el sector de manufacturas. 350,000 fueron perdidos en el sector de la industria automotriz. En fin, la condecoración que cuelga del cuello de los genocidas Bush y Chenney es el que de los empleos industriales perdidos es mayor en 20% del total del paí­s, desde que ellos asumieran el poder. En una sola palabra Total, ¡ningún desarrollo!

Esas infames cifras, no solamente deben alertar a las futuras autoridades que asumirán el próximo 14, sino, especialmente al futuro Ministro de Finanzas, quien se ha desempeñado en puestos importantes dentro de las agencias internacionales. Es una clara demostración de que quienes salieron a la calle a protestar tení­an razón y que, además de ello el «Honorable» Congreso de la República, como de costumbre, se pasó la Ley por la altura, al aprobar ese infame Tratado que solamente ha beneficiado a otro tipo de ladrones, que amparados en el poder han contribuido a saquear el paí­s. Son conocidos de sobra por el pueblo los nombres de estas «ratas», por más que una supuesta encuesta los coloque «como los mejores».

Las esperanzas que la población ha depositado en las nuevas autoridades deberán ser respaldada por polí­ticas claras de cambio, empezando lógicamente y a pesar de las condiciones de la influencia y el poder de los organismos internacionales sobre nuestros gobiernos, con polí­ticas económicas que respondan a las necesidades de nuestra población. No hacerlo representará que los próximos cuatro años serán, simple y sencillamente ¡más de lo mismo!