Resuelven difí­cil tema de las negociaciones con el sindicato


La General Motors espera por lo  menos tres ofertas para su unidad Opel.

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<p>A pocos dí­as del fatí­dico plazo del 1 de junio, el fabricante de automóviles estadounidense General Motors resolvió ayer uno de los mayores motivos de bloqueo de su reestructura, al obtener concesiones del sindicato del sector, el UAW.</p>
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El sindicato de la industria automotriz, que en el pasado realizó varias y duras huelgas, anunció que llegó a «un acuerdo de principio con el Tesoro estadounidense y General Motors sobre las modificaciones al convenio de la empresa de 2007».

El sindicato señaló que las concesiones se refieren a las condiciones salariales de sus afiliados y sobre los fondos VEBA de gestión sindical destinados a financiar la cobertura de salud de los jubilados de GM.

«No se dieron detalles (del acuerdo) a la espera de reuniones explicativas y la ratificación por parte de los empleados sindicalizados de GM», asambleas que «están siendo organizadas», agregó el sindicato.

Según el UAW, que con el transcurso de los años obtuvo ventajas salariales y sociales muy favorables para sus afiliados, se trata de un nuevo retroceso tras haber avalado planes sociales y reducciones de las prestaciones sociales durante los últimos cuatro años.

Sólo en lo que respecta a los empleos, GM redujo entre 2006 y fines de 2008 sus efectivos en todo el mundo de 327.000 a 244.000, y tiene previsto llevarlos a 200.000 este año.

Según la prensa, el acuerdo anunciado el jueves permitirí­a al fabricante reducir sus costos salariales en 1.000 millones de dólares anuales, gracias a nuevas reducciones salariales y de las prestaciones sociales.

En lo que respecta a los fondos VEBA, GM quiere recortar de 20.000 a 10.000 millones de dólares el total en efectivo que debe entregarle y habrí­a propuesto financiar la mitad de ese monto en acciones.

A cambio, el UAW se convertirí­a en el segundo accionista de referencia de la GM reestructurada, con 39% del capital, detrás del departamento del Tesoro, que detentarí­a el 50%, y bien lejos delante de los acreedores del grupo, con solamente 10%, y los accionistas actuales con un simbólico 1%.

Las negociaciones se desarrollaron en un clima tenso: el UAW estaba firmemente en contra del proyecto de GM de comercializar en Estados Unidos vehí­culos fabricados en China a partir de 2010, y en México, para reducir sus costos.

Un alto funcionario del gobierno saludó el anuncio del UAW como «un avance de GM en sus esfuerzos (…) por convertirse en una compañí­a fuerte y viable».

La firma de un acuerdo con el UAW y una reestructura exitosa de la deuda son los dos aspectos aún sin resolver del plan de reestructura de GM y cuya conclusión antes del 1 de junio exigí­a el gobierno estadounidense.

Si GM fracasa, Washington, que ya inyectó 15.400 millones de dólares al grupo, suspenderá su apoyo financiero y el fabricante deberá declararse en quiebra.

En otro tema crucial, la operación de reestructuración de 27.000 millones de dólares en obligaciones de la empresa, parece seriamente comprometida por el momento.

La oferta plantea condiciones muy severas para los acreedores. La misma expira el martes y necesita una participación del 90% de los poseedores de esos tí­tulos.

En las últimas semanas, algunos de ellos hicieron una contra-oferta que aspira a recibir 58% del capital de la «nueva» General Motors.