“Respeto”


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Pertenezco a una generación en la que nuestros padres, abuelos, familiares y maestros nos enseñaron lo importante que es el respeto, no como una simple formalidad sino como la consideración, deferencia que nos merecen nuestros mayores, nuestras autoridades y el prójimo en general.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Por ello, el fallecimiento de su excelencia Rodolfo Ignacio de Jesús Cardenal Quezada Toruño, quien fuera como ya lo he mencionado, el primer guatemalteco a quien el Santo Padre, Juan Pablo II le concediera el honroso título de Príncipe de la Iglesia, es decir, de Cardenal y que además fuera la persona que presidió la Comisión de Reconciliación Nacional y dentro de la jerarquía de la Iglesia Católica desempeñara importantísimos cargos, tales como Obispo de Zacapa, Prelado Nulius de Esquipulas, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala y además fuera el único guatemalteco en la historia que sin ser Presidente de la República se le otorgó la Orden del Quetzal y la Orden de Irisarri en el grado de Gran Collar, así como la Universidad de San Carlos de Guatemala le otorgara el Doctorado Honoris Causa.

Por tanto, el que a nivel nacional y a nivel de la Iglesia Católica se decretaran tres días de duelo, con los pabellones a media asta y que su cuerpo permaneciera expuesto en la Catedral Metropolitana los días lunes 4, martes, miércoles y parte del jueves 7 de junio, era importante y era de esperarse. Lo mismo podemos decir en relación a que durante esos días millares de guatemaltecos desfilaran presentando sus respetos.

Tampoco es de extrañar que funcionarios del sector público como la Presidencia de la República, el Ministerio de Finanzas Públicas, el presidente del Congreso y la Comisión Permanente de diputados y diputadas, el Organismo Judicial y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Viceministerio de Deporte y Recreación, la Secretaria de la Paz, los Magistrados de la Corte de Constitucionalidad, la Contraloría General de Cuentas, el Ministerio Público, la Procuraduría de Derechos Humanos, los alcaldes de la ciudad de Guatemala, Mixco y Santa Catarina Pinula, la Universidad de San Carlos de Guatemala y el Registro General de la Propiedad y la Comisión Nacional Registral, pautaran públicas esquelas. Lástima que el día jueves en la celebración oficial de la misa de réquiem y en los actos funerarios celebrados en la Catedral Metropolitana no estuviera presente la totalidad de las autoridades de Gobierno, el Cuerpo Diplomático y que el Presidente y Vicepresidenta de la República llegaran prácticamente al final de la misa celebrada.

Por el contrario, la feligresía nacional estuvo representada por la totalidad de los señores obispos, del Nuncio Apostólico y demás de 450 sacerdotes, así como por numerosos religiosos y fieles que abarrotaron la totalidad de la Iglesia Catedral.

En todo caso, es procedente de nuevo insistir que el fallecimiento de una autoridad nacional como lo fue el Cardenal Quezada Toruño, por respeto al pueblo de Guatemala, a las autoridades de la Conferencia Episcopal, a todos los sacerdotes católicos y al pueblo, debían de haber sido atendidas físicamente por la totalidad de las autoridades del sector público, del cuerpo diplomático y también de los grupos de poder como son el sector empresarial organizado, las Organizaciones No Gubernamentales, así como los ex Presidentes y Vicepresidentes de la República que comparativamente fueron los que más guardaron el respeto correspondiente y estuvieron presentes. El respeto es un valor que todos debemos dar, especialmente a nuestros hijos y nietos