Reserva de rica biodiversidad se encuentra en riesgo


Una escalada de práctica de pareja en La Tigra Parque Nacional, noreste de aproximadamente 30 kilómetros de Tegucigalpa,

La Tigra, un bosque nuboso de una rica biodiversidad y que abastece de agua dulce al 40% de los habitantes de la capital hondureña, está en riesgo por el uso de la tierra para fines agropecuarios y construcción de viviendas.


El director ejecutivo de la Asociación de Amigos de La Tigra (Amitigra), Manuel López, dijo que la reserva está en riesgo, «porque está avanzando la frontera agrí­cola» en la zona sur del núcleo de la reserva forestal.

Asimismo, otras fuentes ecologistas indicaron que muchas personas están construyendo viviendas en medio del bosque, lo que afecta su riqueza ambiental.

«Respirar aire puro y caminar en la principal comunidad biológica vegetal es maravilloso», dijo Diuver, un niño que se dedica a la venta de flores en la entrada principal del parque.

Este rico bosque, localizado a 27 kms al noreste de Tegucigalpa, con elevaciones de entre 1.200 y 2.290 metros sobre el nivel del mar, se convirtió en el principal pulmón de la capital, al haber sido deforestado el resto del entorno.

La Fundación Amigos de la Tigra (Amitigra), señala, por su parte, la conservación de los helechos arborescentes, plantas antiguas del periodo paleozoico, de las que seis especies aun viven en los lí­mites de La Tigra.

Pero actualmente un tercio de la zona núcleo del parque ecológico es de propiedad privada, existiendo un sobre uso de la tierra para fines agropecuarios que ocasionan deforestación, erosión, daños a la biodiversidad irreparables.

Periodistas observaron un avance significativo de la expansión poblacional hacia el núcleo del parque, especialmente en las zonas de Montaña Grande, La Escondida, Miravalle, La Cimbra, los Planes del Durazno y Guacamaya.

Una población estimada en 1.151 personas vive dentro de la zona núcleo, precisamente en Montaña Grande o de Los Lagos, La Cantadora, Planes del Durazno y El Rosario.

Y fue precisamente en El Rosario donde se fundó a principios del siglo XX el primer consulado de los Estados Unidos, en tiempos de la explotación minera por parte de la Rosario Mining Company.

En la zona núcleo de La Tigra, aún se encuentran los vestigios históricos de la explotación de oro.

La Tigra también es hábitat de gran variedad de especies de animales en peligro de extinción.

El bosque latifoliado nublado de La Tigra, capta la mayor parte de sus aguas directamente de las nubes y la neblina, así­ como el agua de las torrenciales lluvias tí­picas de los paí­ses tropicales.

La profunda montaña, mide 24.040 hectáreas, de las cuales 7.571 pertenecen al núcleo y 16.469 a la zona de amortiguamiento.

El promedio de producción de agua de La Tigra en su zona núcleo se estima en 950 litros por segundo, captándose únicamente el 50% del área total equivalente a 38 km2.

Según empleados del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), esa institución del Estado utiliza 23 fuentes permanentes de La Tigra para abastecer de agua a la capital.

Actualmente el área y manejo de La Tigra está a cargo de Amitigra, quien tambien se ocupa del control de incendios y plagas forestales, así­ como la producción de flores en invernaderos.

Además de ser una importante productora de agua, La Tigra cuenta con valiosos recursos, entre los que destacan las especies de helechos arborescentes, pinos, diferentes especies de roble, pinabetes, liquidambar, y lauráceas y de fauna, así­ como las 23 especies de aves migratorias.

«Respirar aire puro y caminar en la principal comunidad biológica vegetal es maravilloso».

Diuver, niño vendedor de flores.