Resbalón religioso



Cuando el Papa Benedicto XVI dijo en Brasil que la evangelización no fue impuesta a los pueblos de América, sino que éstos aguardaban con ilusión conocer al verdadero Dios, desató una polémica que recuerda en mucho lo ocurrido cuando en España se empezó a hablar de celebrar los 500 años del descubrimiento de América. Las primeras reacciones no se hicieron esperar y de inmediato se planteó el recuerdo de cómo, a sangre y fuego, se dominó a los habitantes del continente y lejos de tenderse puentes se agudizaron contradicciones.

El tema de la evangelización no puede abordarse con una visión fantástica que pretenda ocultar la realidad porque al final de cuentas ello le hace mucho daño al esfuerzo por cimentar la fe que sufre el embate en América Latina de la expansión del protestantismo como una nueva pero más sutil forma de dominación. Los errores y excesos cometidos tienen que ser admitidos sin tapujos como parte de un proceso para profundizar en el encuentro que debe haber entre las costumbres y tradiciones de los nativos del continente y quienes se encargan de propagar el cristianismo.

Evidentemente cuando Benedicto XVI habló sobre la evangelización en la forma ya referida, minimizando el impacto que tuvo en todo el proceso de la conquista el papel de la Iglesia, pasó por alto toda una serie de documentadas pruebas históricas sobre la forma en que se produjo la enseñanza del cristianismo a los pueblos nativos. No hay, pues, una expresión papal en el marco del dogma de la infalibilidad porque hay además abundantes estudios realizados por religiosos en los que se reconocen los errores y los excesos cometidos.

Lo hecho no puede borrarse con una expresión de ilusión romántica en la que se afirme que los pueblos indí­genas estaban sentados esperando con impaciencia que les vinieran a «abrir los ojos» para mostrarles al verdadero Dios. Y aun si esa hubiera sido la realidad, la forma en que se les enseñó el Evangelio dejó mucho que desear en cuanto al principio básico de la igualdad de todos los seres humanos como hijos de un mismo Dios.

Así­ como la conmemoración de los 500 años de la conquista generó todo un proceso y toma de conciencia sobre lo que fue ese fenómeno social, sin duda que la irreflexiva expresión del Papa en su viaje a Brasil ha de provocar toda una serie de investigaciones, estudios y publicaciones en las que se destacará lo que ocurrió realmente cuando evangelizaron a los habitantes de la América india. Y pensamos que mejor servicio le hubiera hecho a la defensa del catolicismo en la región una referencia precisa a lo históricamente acontecido y documentado, que ese vano intento de querer tapar el sol con un dedo. Vivir defendiendo el error ha sido un problema serio por generaciones para nuestra fe y justo es que lo reconozcamos para hacerla más profunda y realista.