En los primeros 10 meses del año pasado se identificaron 36 mil embarazos de adolescentes, entre los que se cuentan varios casos originados por violaciones e incestos. El problema de la gestación prematura crece cada año, sin embargo, todavía no se vislumbra un proyecto amplio de educación sexual para la niñez y juventud
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Hace solo unos meses se preocupaba por asuntos propios de los jóvenes de su edad, asistía diariamente a la escuela y pensaba en su futuro como una profesional de éxito. Pero ese mundo terminó para Isabel*, cuando hace siete meses se embarazó y tuvo que despedirse de sus planes de vida para dedicarse a ser madre.
Tras aceptar su situación, la joven -que actualmente tiene 16 años-, asegura que no continuará los estudios debido a que está plenamente consciente de que pronto tendrá que atender al bebé que viene en camino. Por ende, sus perspectivas en la vida han cambiado rotundamente y no tiene claro qué es lo que le espera.
Como otras adolescentes que resultan en la misma situación, Isabel ya no pudo ocultar el acelerado crecimiento de su vientre cuando cumplió cuatro meses de embarazo. Entonces, decidió hablar con sus padres respecto a la situación, por lo que inició el control prenatal de forma tardía.
Cada mes la Asociación Pro Bienestar de la Familia de Guatemala (Aprofam) conoce cientos de casos como el de Isabel, de adolescentes que se embarazan entre 13 y 17 años de edad, y que en la mayoría de oportunidades ignoran la importancia de la atención de la salud prenatal.
Según el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y el Observatorio de Salud Reproductiva, en el año 2009 se reportaron 41 mil 509 embarazos en adolescentes. Las estadísticas dan cuenta que 3 mil 971 fueron en Izabal, de tal manera que reconocen ese departamento como el que más casos reporta de adolescentes embarazadas.
En los primeros 10 meses del 2010, los casos reportados fueron alrededor de 36 mil, según las autoridades de Salud. Lilian Rivera, orientadora de Aprofam, menciona que al consolidar los registros la cifra podría rebasar las estadísticas del 2009, debido a que faltan los reportes de los meses de noviembre y diciembre.
Lo preocupante, menciona Rivera, es que la mayoría de embarazos suceden en una situación de violación sexual o incesto, aunque hay otra buena proporción que ocurre por la falta de educación sexual en la juventud.
EDAD PELIGROSA
Como lo refieren los datos oficiales, existe una edad media de embarazos en adolescentes que en promedio tienen entre 11 y 17 años.
Isabel Ronquillo, ginecóloga de las clínicas de Aprofam, dice que las jóvenes llegan a su primera consulta con anemia, porque han tenido miedo, y cuando se acercan a la clínica ya habrán pasado por tres o cuatro meses de gestación. «Si la anemia es avanzada puede llegar a descontrolar la pérdida de sangre durante el parto y ocasionar la muerte de la madre», refiere.
De acuerdo con la experta, un embarazo en la adolescencia es muy serio en la mayoría de los casos, ya que genera un conflicto que se establece entre ser madre o padre, y al mismo tiempo continuar siendo un adolescente, casi siempre menor de edad, que aún necesita ser educado y controlado por los padres.
El cuerpo de una niña adolescente no está preparado para un embarazo, lo que genera entre las jóvenes unos mayores índices de mortalidad materna, al punto que consideran la muerte de mujeres durante el embarazo o hasta 42 días después del parto. Los especialistas sostienen que la mayoría de estas muertes son causadas por hemorragia interna, infecciones, complicaciones de un aborto e hipertensión.
Ronquillo menciona que estas pacientes tienen graves riesgos a sufrir quebrantos de salud ya que la mayoría aún son inmaduras; muchas veces no se hacen un chequeo previo ni están en constante control y cuando llegan a la clínica se les detecta anemia, y en algunos extremos tampoco tienen la capacidad para comprar vitaminas o practicarse exámenes de laboratorio.
La especialista menciona que en promedio, a las clínicas de Aprofam llegan 10 pacientes diarias que presentan un cuadro similar.
Debido a que la adolescente está todavía en desarrollo, la pelvis aún está creciendo y el canal del parto no tiene el tamaño necesario para soportar un nacimiento, por lo que las madres adolescentes presentan desventajas biológicas y tienen más problemas durante los partos. Se observa que el riesgo de presentar complicaciones está en relación con la edad materna; si la mujer es menor de 15 años, se encuentra en la adolescencia temprana, lo que complica más la situación.
Entre las complicaciones prenatales que se mencionan está la anemia, la hipertensión inducida por el embarazo, enfermedades de transmisión sexual, un embarazo pretérmino, mayor proporción de cesáreas y bajo peso del recién nacido. El bebé de una madre adolescente también se ve en riesgo de padecer malformaciones congénitas como polidactilia o paladar hendido, síndrome de dificultad respiratoria, espina bífida o atraso en su crecimiento, entre otros.
«Hay que hacer énfasis a las adolescentes en que deben tener una sexualidad responsable y si la niña ya inició con una actividad sexual, tiene que saber que no es la edad propicia para embarazarse porque su vida corre riesgo», resalta Ronquillo.
SITUACIí“N HISTí“RICA
Rivera menciona que los casos de «niñas embarazadas», en términos generales, no se incrementan, debido a que las distintas campañas de información sobre sexualidad hacen que las mujeres adolescentes busquen la orientación adecuada para tener un control prenatal de acuerdo a su edad.
Sin embargo, existe un alto porcentaje de casos producidos por una violación sexual, por lo que no depende siempre de la joven el quedar embarazada. «Reconocer que han sido víctimas de violencia sexual es un gran paso ya que ellas evidencian miedo, vergí¼enza y piensan que ellas tienen la culpa, todo eso hace que guarden silencio y todo eso ahora está saliendo a la luz», dice la experta.
Menciona, por ejemplo, que hace dos semanas atendieron a una niña de 12 años del área rural que había sido violada por su primo de 19 años. Muchas de las niñas llegan acompañadas de sus madres; cuando las orientadoras evalúan la situación, se dan cuenta de la molestia y enojo de las madres debido a que ellas también habían sido víctimas de ese tipo de violencia,
Pero hay varios factores que se pueden considerar en el tema de los embarazos en adolescentes. Entre estos se encuentran la educación y la cultura, en el sentido que hay una relativa costumbre de que hay que tener hijos desde edad temprana», dice Marco Antonio Garavito, director de la Liga de Higiene Mental.
En el plano psicológico de la mujer, el experto señala que existen contextos sociales en los que muchas adolescentes encuentran en la vía del embarazo una manera de escape a los problemas familiares: «la falta de comunicación hace que se busque otro tipo de apoyo emocional fuera de la casa con un hombre y se entregan, porque encuentran un espacio de apoyo que no sienten».
Un indicador del problema, según Garavito, es que más del 50 por ciento de la población en Guatemala es joven, lo que refleja un alto nivel de nacimientos tempranos y de padres demasiado jóvenes, lo cual tiene un impacto a nivel social, ya que desde el punto educativo los adolescentes se ven obligados a dejar sus estudios.
EDUCACIí“N IMPRESCINDIBLE
Rivera cuenta que «meses atrás vino una señora con su hija. Le había prohibido a su hija ir a la escuela por el hecho de tener novio, ya que sus primas tenían y por ir a estudiar quedaron embarazadas».
Impresionada por la actitud de muchas personas que ignoran el trasfondo de los embarazos a edad temprana, Lilian refiere que el problema se da cuando los niños y niñas no están educados ni informados sobre su sexualidad como se debe, especialmente porque los padres restan importancia a la edad en que ocurre la primera relación sexual.
Asimismo, refiere que el Ministerio de Educación no ha querido asumir su responsabilidad en torno al problema, ya que no existe en el plan de estudios a nivel nacional un curso que trate el tema de sexualidad.
En contraste, Cecilia Alfaro, coordinadora de la Unidad de Género del Ministerio de Educación, explica que la educación integral en sexualidad es un tema planteado desde la Reforma Educativa y se integró en el currículum desde el año 2001.
Para que eso se implemente, dice Alfaro, hay que tener la formación integral de las y los docentes, no solo como la prevención de los embarazos, sino en los conocimientos para orientar a los niños y niñas sobre cómo llevar su vida.
«El abordaje que realizamos recomienda al docente un ejercicio a lo largo de los diferentes años, un conocimiento graduado por la capacidad que los estudiantes tienen para entender y abordar este tema», refiere.
Según Alfaro, la educación sexual no es una materia ni un curso. «En Guatemala lo planteamos de esa manera, en el que se puede abordar la sexualidad cuando se habla de ciencias sociales, en lenguaje o en cualquier otra materia».
La importancia también radica en el conocimiento que pueden tener los docentes en el tema, por lo que Alfaro menciona que se está produciendo un texto de apoyo al docente en materia de educación sexual, que estará vigente en seis departamentos: Totonicapán, Chimaltenango, Escuintla, Alta Verapaz, Chiquimula e Izabal. «Queremos hacerlo en distintos contextos socioculturales del país para que al ministerio le quede un verdadero modelo».
Semanas atrás, se publicó en el diario oficial el Acuerdo Ministerial 01-2011, una normativa que rige la conducta en los centros educativos públicos, en donde no se permite ningún tipo de manifestación de noviazgo entre los educandos o de estos con el personal laboral de un establecimiento educativo, así como cualquier otro tipo de relación que atente contra los principios jurídicos tutelados por las disposiciones legales en contra de los miembros de la comunidad educativa.
Ante este reglamento, Alfaro menciona que el Ministerio intenta regular la convivencia en aquellos institutos en donde la situación de noviazgo puede trascender, incluso en tener relaciones sexuales dentro del establecimiento, ya que «son situaciones que sí se han dado».
«En lo particular la estrategia de educación sexual integral que estamos implementando tiene una estrategia bastante compleja que permita que trascendamos de un reglamento», refiere la conocedora. También dice que la regulación puede ser parte de la solución a este problema, pero no es la única respuesta, «ya que mientras los sigamos reprimiendo, se van a presentar este tipo de manifestaciones».
Isabel Ronquillo
APROFAM
41,509
Embarazos registrados en 2009
36,000
Embarazos registrados en 2010*
13-17
Edad promedio de embarazos adolescentes
42
Días de riesgo posparto
Izabal
Departamento con alto índice
de embarazos prematuros
*En los primeros 10 meses