Mientras Estados Unidos trata de rebajar la tensión, una alta instancia judicial iraquí aseguró hoy que Irak podría juzgar a los responsables de la empresa estadounidense de seguridad privada Blackwater por el tiroteo mortal ocurrido en Bagdad.
«Esta compañía está sujeta a la legislación iraquí y el crimen fue cometido en territorio iraquí, por lo que debe ser la justicia iraquí la responsable de juzgar el caso», aseguró el miembro del Consejo Judicial Supremo, el más alto tribunal del país, Abdul Sattar Ghafur Bairaqdar.
«Los familiares de las víctimas tienen derecho a acudir a la justicia iraquí», añadió Bairaqdar.
El ministerio del Interior iraquí ordenó ayer cancelar la licencia de actividad de Blackwater, la empresa de seguridad privada que escolta a los funcionarios de la embajada estadounidense en Bagdad, después de que algunos de sus agentes se vieran implicados en un tiroteo mortal el pasado domingo.
El suceso ocurrió en el barrio Al-Yarmukh de la capital iraquí. Aún se desconocen las causas exactas por las que comenzaron a disparar los agentes de Blackwater que viajaban en un convoy formado por seis vehículos escoltando a diplomáticos estadounidenses. En el tiroteo murieron siete civiles y un policía y otras 13 personas resultaron heridas.
El origen del incidente no se ha aclarado aún. Fuentes iraquíes y estadounidenses en Bagdad hablaron del estallido de una bomba al paso del convoy, una versión corroborada por algunos testigos presenciales que denunciaron que los agentes de Blackwater abrieron fuego indiscriminadamente contra los civiles.
Un informe de Washington señala, sin embargo, que los agentes privados repelieron el ataque de insurgentes armados.
Un portavoz de Blackwater aseguró también que sus agentes respondieron que «contrariamente a lo que indican algunos informes de Irak, el convoy fue violentamente atacado por insurgentes, no por civiles, y nuestra gente hizo su trabajo, dispararon para proteger vidas humanas».
«Las conclusiones se tendrán en uno o dos días» indicó el portavoz del ministerio del Interior, Abdel Karim Khalaf, cuando fue preguntado por la AFP por cuándo se conocerá lo que ocurrió.
El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, calificó la acción como «criminal». La secretaria de Estado estadounidense, Condolezza Rice telefoneó a Maliki para lamentar el incidente.
Blackwater cuenta con un millar de efectivos trabajando en Irak, principalmente en la defensa de intereses y funcionarios estadounidenses. La mayoría de los agentes son mercenarios que habían sido militares estadounidenses.
A pesar de la orden de cancelación de las operaciones de la empresa, un funcionario de la embajada estadounidense reconoció este martes a la AFP que los trabajadores de la empresa no han sido expulsados del país.
Este incidente ha vuelto a poner de manifiesto el vacío legal que existe para las empresas extranjeras que trabajan en Irak, puesto que éstas no aceptan ni la legislación local ni la internacional en materia de conflictos.
El gobierno de Irak «reconsiderará» las actividades de todas las empresas de seguridad, extranjeras y locales, que operan en el país, anunció el portavoz del primer ministro Nuri al Maliki.
Esta decisión se produce tras un mortífero incidente en el que estuvo implicada la compañía estadounidense Blackwater y que dejó 10 muertos, entre ellos nueve civiles, el domingo en Bagdad, según un último balance proporcionado por una fuente hospitalaria.
«Durante una reunión el martes, el gabinete del primer ministro convino de la necesidad de reconsiderar, en conformidad con la ley, las actividades de todas las empresas de seguridad extranjeras e iraquíes que operan en Irak», anunció en un comunicado el portavoz de Maliki, Alí al Dabbagh.
«Esto es la consecuencia de la agresión odiosa llevada a cabo el domingo por empleados de la empresa norteamericana Blackwater contra ciudadanos iraquíes (…) en Bagdad, que provocó la muerte de numerosos civiles inocentes», explica este comunicado.
«El gabinete del primer ministro Maliki también aprobó la decisión del ministerio del Interior de suspender la licencia de Blackwater (…)», agregó Dabbagh.