Renunciar a un cargo o a una posición no denigra a una persona, muchas veces lo enaltece colocándolo por encima de intereses a protagonismos. Ríos de tinta se han vertido en los pasados días para repudiar el asesinato de los parlamentarios salvadoreños y la posterior ejecución de sus victimarios.
El lunes 26 por la noche en un canal local se entrevistó al coronel Mario Mérida Analista en Seguridad, el programa fue malo, lo único que lo salvó fue la intervención del señor Mérida quien lamentablemente fue interrumpido varias veces por la entrevistadora. Dijo el Analista que las investigaciones deberían arrancar desde las 72 horas previas a la salida de los parlamentarios y su piloto de San Salvador.
Declaraciones del señor René Figueroa, ministro de Seguridad de El Salvador, señalan que «los Diputados eran empresarios honorables que no tenían vínculos al margen de la ley». Es muy probable que así sea, sin embargo una buena investigación tiene que tomar en cuenta algunos cabos sueltos, los policías asesinos esperaban que en el vehículo de los parlamentarios, no sabemos si con conocimiento de alguno de ellos o del piloto, se transportaba droga o dinero producto de lavado.
Lo anterior no pretende ensuciar la memoria de los parlamentarios asesinados sino abogar por una investigación exhaustiva. Roberto D´Abuisson, hermano de una de las víctimas, dijo refiriéndose a los asesinos posteriormente masacrados en El Boquerón: «En Guatemala hay personas que pusieron a boca de tiro a estos tipos; no quiero pensar que haya mano peluda ahí, pero huele a eso, huele a eso».
Pasando al hecho del asesinato en El Boquerón, no hay duda que hay algo tenebroso detrás y abundan las mentiras por parte de nuestras autoridades tratándonos como pobres aldeanos. Me enteré de la noticia el domingo por la noche a través del CNN, en donde quedó claro que un Comando armado había entrado al presidio a ejecutar a los policías, en ningún momento se mencionó otra posibilidad y CNN no se arriesga a un error de ese calibre.
Familiares de los reos declararon a un matutino el lunes 26: «que a las 14:30 horas los visitantes fueron sacados del penal por la guardia de presidios con el argumento que harían una requisa». Esos testigos también afirmaron que vieron entrar un auto con vidrios polarizados. Las armas usadas no se encontraron, los asesinos las portaban al entrar y salir del penal, eran conocidos o se identificaron con la guardia.
El matutino Prensa Libre el martes 27, da tres versiones 1) que se trató de venganza de mareros y que narcos pagaron a mareros de acuerdo con los guardias, 2) que sicarios del narco en complicidad con los guardias entraron al penal y 3) que en complicidad con los guardias un comando especial supuestamente de la misma policía entró y los ejecutó (cita textual). Las dos primeras versiones están desvirtuadas por el mismo jefe del DINC Víctor Soto, según información del Diario La Hora del día de ayer, con la cual la versión que un Comando de la Policía entró y los ejecutó, permaneciendo los guardias pasivos porque se identificaron o los conocían, parece ser la de mayor peso.
El miércoles 28 se anunció una Comisión investigadora conformada entre El Salvador y Guatemala, la sorpresa para mí al ver la portada fue que por Guatemala estaban las autoridades de Gobernación: el ministro don Carlos Vielmann y el Director de la Policía Nacional Civil don Eduardo Sperisen. En todos los países medio civilizados cuando una institución falla, la cabeza simbólicamente por dignidad renuncia. Don í“scar Berger debió haber recibido esas renuncias en su despacho el jueves anterior cuando el jefe de la Unidad contra el Crimen Organizado fue capturado como líder de los sicarios siendo un subalterno nombrado por ellos.
Hasta hoy las máximas autoridades del país han ofrecido ingenuas aportaciones, el señor Stein anunciando que el Estado está penetrado por el crimen organizado y el presidente Berger diciendo que es una vergí¼enza nacional lo sucedido y que se harán todos los esfuerzos para esclarecer los hechos, esperamos que así sea porque como dicen las abuelitas, ya la Magdalena no está para tafetanes. El presidente Saca se ha lanzado fuerte al declarar que altas autoridades de Guatemala están implicadas en los asesinatos y que ha pedido al presidente Berger que llegue hasta las últimas consecuencias esté quien esté involucrado.
El diputado Roberto D´Abuisson dijo en El Salvador: «Si la caja de pandora la quieren cerrar fallaron porque está abierta, no sólo porque nosotros los familiares, los salvadoreños nos merecemos respuestas sino porque los guatemaltecos también se las merecen».