La presidenta argentina Cristina Kirchner nombró como nuevo jefe de Gabinete a Sergio Massa, un joven alcalde de gran confianza del matrimonio Kirchner, al aceptar la renuncia de Alberto Fernández, un hombre clave que deja el gobierno tras una dura crisis agraria de 130 días.
«Sí, la verdad que sí», dijo Massa, de 36 años, al confirmar en declaraciones radiales ser el hombre elegido por la mandataria para reemplazar a Alberto Fernández.
Massa, alcalde de la localidad de Tigre (periferia norte) desde 2007, tuvo una elogiada gestión al frente de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSESS), donde había sido nombrado en 2002 por el ex presidente Eduardo Duhalde (2002/3) y confirmado por el ex mandatario Néstor Kirchner (2003/7).
Fernández renunció hoy para dar oxígeno al gobierno, al término de la inédita crisis agraria que puso en peligro la pujanza económica de un país que crecía a casi 9% anual.
«La certeza de que se abre una nueva etapa en su gobierno, en la cual usted pueda contar con un nuevo elenco de colaboradores para enfrentar la etapa, me impulsa a poner en su consideración mi renuncia con el sano propósito de facilitarle la selección de sus equipos de trabajo», dijo Fernández en una carta de renuncia de cuatro párrafos.
Al asumir Cristina Kirchner en diciembre, confirmó en su cargo al jefe de Gabinete que había sido nombrado por Néstor Kirchner en mayo de 2003, marcando la continuidad entre las dos gestiones.
De muy alto perfil durante toda su gestión, el funcionario renunciante había sufrido un gran desgaste personal y político, al encabezar las duras negociaciones durante la crisis con el sector agropecuario.
El conflicto, que incluyó un prolongado lock out de los empresarios del agro que limitó las exportaciones y afectó el abastecimiento en el mercado interno, finalmente se resolvió tras una derrota oficialista en el Parlamento la semana pasada.
El recambio en el gabinete dará oxígeno al gobierno, que sufrió una dura derrota parlamentaria al rechazar el Senado respaldar controvertidos tributos móviles a las exportaciones de granos, que fluctúan según el precio internacional de materias primas.
El rechazo parlamentario forzó al gobierno a dar marcha atrás con una medida que era el eje de su política y que desató en marzo una inédita rebelión agraria en Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de alimentos.
En tanto, hoy asumió el nuevo secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, un ingeniero agrónomo y ex presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en un nombramiento bien visto por los dirigentes del sector, fortalecidos tras el conflicto.
La crisis agropecuaria le había costado el puesto en abril a un hombre recomendado por Alberto Fernández, el ex ministro de Economía Martín Lousteau, mentor de las llamadas «retenciones» (tributos) móviles a las ventas externas de cereales, en particular de la soja, el mayor producto de exportación.
En su reemplazo había asumido en el Palacio de Hacienda Carlos Fernández, un ministro de perfil bajo, que mantuvo la política fiscal agraria, atribuida por la prensa y la oposición al ex presidente Kirchner.
Tras la derrota parlamentaria, el gobierno derogó el lunes los tributos móviles y volvió al sistema de tributos fijos vigente antes del 11 de marzo, cerrando el largo conflicto agrario.
Así, los derechos aduaneros para la soja bajaron de 46,6% a 35%, para el girasol de 41,2% a 32% y para el maíz de 31,2% a 25%, en tanto que aumentaron para el trigo de 26,2% a 28%.
Argentina es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soja, el cuarto de trigo, el segundo de maíz -detrás de Estados Unidos- y el tercero de granos de soja.