Renuncia en un arranque de dignidad


Conozco al licenciado Luis Fernández Molina desde hace muchos años porque un hijo suyo fue compañero en el colegio con uno de los mí­os y luego fue catedrático en la universidad de mis dos hijos abogados. Siempre he tenido la impresión de que se trata de un profesional con alto sentido de la ética y cuando conocí­ a su padre, el doctor Jorge Fernández Mendí­a, el primer cardiólogo guatemalteco ampliamente reconocido no sólo por su calidad como médico sino también por su altí­sima calidad humana, se me confirmó la estirpe del abogado.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Hace ya algún tiempo, antes de que llegara a la Corte Suprema de Justicia, empezó a colaborar con La Hora en la página editorial, lo que me ha permitido conocerle más a través de sus escritos. Junto a él llegaron al alto tribunal otros juristas que en su momento me hicieron pensar en que se estaba dando un paso adelante para superar los vicios de la anterior Corte que se politizó en forma deleznable y supuse que personas como el licenciado Fernández, el licenciado Chacón Torrebiarte y la licenciada Beatriz de León Reyes darí­an lustre al sistema de administración de justicia del paí­s.

Sin embargo, y da pena decirlo, los hechos demuestran lo contrario porque con esta Corte se cayó a niveles nunca antes vistos. Ya no es únicamente la cuestión de su incapacidad para ponerse de acuerdo para elegir al Presidente en este perí­odo, puesto que esa controversia y berrinche lo que hace apenas es desnudar los problemas internos que hay en la Corte y que afectan la administración de justicia en el paí­s. Se trata de cuestiones mucho más graves, como la explicación que dio el Presidente en funciones al decir que no pueden resolver la solicitud planteada por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala para que los tribunales capitalinos conozcan los casos de alto impacto del interior para garantizar de mejor forma la seguridad de los jueces.

Hoy mismo vemos que nadie quiere hacerse cargo de los casos delicados, sobre todo los que tienen que ver con el narcotráfico y la presencia de peligrosos sicarios que están en las cárceles sin que nadie se atreva a llevar el proceso en su contra. Y eso es responsabilidad exclusiva y directa de los magistrados porque, según palabras del licenciado Higueros, el pleito que se traen no permite que avancen en la discusión de temas tan delicados y de responsabilidad como el de la jurisdicción para juzgar crí­menes de alto impacto.

Hoy se dijo que el licenciado Fernández Molina manifestó ayer, en un arranque de dignidad merecedor de encomio, que renunciará si no hay acuerdo para elegir Presidente. Por su bien, por el buen nombre que heredó de su distinguido padre, el doctor Fernández Mendí­a y por el respeto que le han tenido sus alumnos, harí­a bien en no dar marcha atrás en esa decisión que no resolverá la crisis, pero al menos demostrará que no todo está podrido. Creo que a estas alturas ya puede ser algo tarde para reaccionar dignamente porque el daño está hecho, pero como bien reza el viejo dicho, más vale tarde que nunca.