Con tres meses y medio en el poder, el gobierno de Obama aún no ha designado a quién relevará a Thommas Shannon, colocado por George W. Bush en 2005, como responsable para América Latina en el Departamento de Estado, el cargo más relevante de la diplomacia para la región.
«Â¿Cuál es la maquinaria, el plan, el equipo? Eso ha sido un poco incierto y ha sido muy lento en implementarse», indicó durante un debate en Washington el vicepresidente del centro de estudios Inter-American Dialogue, Michael Shifter.
El presidente del Inter-American Dialogue, Peter Hakim, destacó que a pesar de esta situación, el gobierno de Obama «tomó varios pasos en la dirección correcta» hacia América Latina antes de la Cumbre de las Américas de mediados de abril en Trinidad y Tobago.
Obama levantó las restricciones de los viajes y envío de remesas de cubanoestadounidenses a Cuba, viajó a México donde afirmó que su país es corresponsable en la lucha contra los carteles de la droga y se comprometió a impulsar este año una reforma migratoria para sacar de la sombra a los indocumentados en Estados Unidos, en su mayoría de origen hispano.
Además durante la cumbre mostró un acercamiento con el venezolano Hugo Chávez, se mostró comprometido con hacer avanzar en el Congreso los tratados de libre comercio con Panamá y Colombia y con apoyar a los organismos multilaterales en medio de la crisis mundial que secó las fuentes de crédito.
Esto fue posible en parte gracias a que la Casa Blanca colocó hace dos meses a un encargado de América Latina en su Consejo de Seguridad Nacional y nombró a un consejero específico para la cumbre, indicaron.
Pero cuando Obama abandonó Trinidad «fue inundado por todo lo demás», los innumerables problemas que enfrenta a lo interno de Estados Unidos y en política internacional, indicó Shifter.
El nuevo responsable de la diplomacia para América Latina y su equipo deben designarse «para que Obama pueda moverse en todos los frentes abiertos y sea asertivo en sus decisiones», señaló Shifter.
«Para Cuba esto es particularmente importante. No se puede avanzar con Obama anunciando que hizo algo para Cuba. Tiene que haber alguien que maneje esto muy cuidadosamente», dijo Hakim.
Cuando no se tiene un equipo, advirtieron los analistas, se producen situaciones como la semana pasada, cuando la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, expresó su inquietud por las crecientes y «preocupantes» relaciones de China, Rusia e Irán con América Latina.
Esto se contradice con la política de apertura que Obama había mostrado en las últimas semanas con la región. «Es una declaración desconcertante que va por un camino diferente al que transitaba el gobierno», que era el de no dividir a los países entre amigos y enemigos, estimó Hakim.
Además, Shannon ha destacado que China colaboró en el desarrollo de los países de la región con sus crecientes relaciones comerciales y el secretario de Defensa, Robert Gates, manifestó hace unas semanas que Irán era una preocupación pero Rusia no.
Las palabras de Clinton «sonaron como el clásico discurso» de cuando Estados Unidos consideraba a América Latina «su patio trasero», secundó Shifter.
Los analistas se mostraron contrarios a la posibilidad de que el gobierno de Obama designe a un enviado especial para América Latina.
Eso sería «un golpe de efecto. Lo importante es la política, si todos las oficinas encargadas trabajan efectivamente como un equipo, no estoy muy seguro de que se necesite un enviado especial, eso puede complicar tanto como ayudar», concluyó Shifter.