Continuemos, en 2007 escribí en La Hora, acerca de Nuevos Estándares educativos. Agrupé en cinco estándares lo que el Mineduc debería estar atendiendo y no un montón de tantos contenidos que los maestros no pueden cubrir, mucho menos profundizar y luego se convierten en preguntas en un examen para el que a los alumnos se les prepara memorísticamente y den respuesta única. Las cinco categorías que de cumplirse en todos los lugares del país multiétnico, multilingí¼e y multicultural, para poder hablar de calidad educativa en la preparación de niños y jóvenes guatemaltecos son: Grupo 1, maestros; grupo 2, niños y jóvenes; grupo 3, materiales auxiliares; grupo 4, construcción y equipamiento y grupo 5, evaluación. Cada grupo con una serie de estándares para especificar la atención necesaria para lograr excelencia. Ejemplo: Todos los maestros tendrán un sueldo inicial de cuatro mil quetzales (Grupo 1). Todos los alumnos comerán un desayuno nutritivo en la escuela, cada mañana (Grupo 2). Hace poco leí un artículo de la doctora Linda Darling-Hammond, profesora de Educación, de la Universidad de Stanford y casualmente ella propone que haya estándares de equidad en la rendición de cuentas en tres áreas: Estándares de aprendizaje, de práctica y de oportunidad de aprendizaje. Dice que si queremos mejorar en la educación, el sistema tiene que rendir cuentas a alumnos, enfocando en la capacidad de los maestros, calidad de enseñanza y materiales didácticos adecuados y que el sistema puede estimular el mejoramiento desde adentro. Una de sus sugerencias es que dentro del programa «No child left behind», el Congreso de Estados Unidos, debe insistir en que el Gobierno debe cambiar el «National Assessment of Educational Progress» hacia una evaluación más orientada a lo original, evaluando las habilidades de los alumnos para resolver problemas, explicarlos y defender sus ideas, como fue en la década de los años cincuenta, de alta calidad y administrado en forma local. El señor Yong Zhao, profesor de la Universidad de Michigan State, originario de China, en su libro «Catching-Up or leading the way», habla sobre la situación educativa en los Estados Unidos. Analiza la preparación para la toma de un examen estandarizado, en comparación a un sistema que prepara a los alumnos en forma más integral a lo largo de los años y que provee la oportunidad de tener más iniciativa y más creatividad en sus actividades escolares que no son tomadas en cuenta en los exámenes NAEP, PISA o TIMMS, mucho menos en las actividades de arte, música, teatro y educación física o actividades extra escolares que suelen tener las escuelas en Estados Unidos. Si hay estándares nacionales en dos o tres materias, entonces las escuelas van a poner más énfasis en ellas, luego un examen nacional mide los estándares para ver si se han cumplido; el Estado ha creado presión para rendir cuentas. Al hacerlo, está diciendo que unas materias son más importantes que otras porque conllevan consecuencias serias y otras no. Por lo tanto, automáticamente se va poniendo más énfasis en esas dos o tres materias y las otras son casi olvidadas. Eso es lo que ha pasado con «No child left behind», se estrechó el currículo a favor de lenguaje, matemática, y ciencias, las otras materias fueron casi olvidadas, dice el doctor Zhao. Hay una diferencia en lo que es rendir cuentas en una vía y evaluar el rendimiento escolar de los alumnos (accountability y assessment). El Estado no tiene que rendir cuentas a los padres de familia, ni a los alumnos, sobre el sistema escolar, por lo tanto, no hay equidad en el proceso tal y como está ahora. No debería ser necesaria una auditoría social para chequear como está funcionando el Mineduc en sus múltiples facetas, debe ser su propia responsabilidad la que produzca un sistema de «accountability» y rendir cuentas y debe producir tal retroalimentación en todos sus programas, que le dé suficientes elementos de juicio para analizar dónde están teniendo éxito y dónde hay diferencias para que de ese análisis surjan los ajustes necesarios para que los programas avancen constantemente en beneficio de los niños. Qué es más importante, un sistema de medir estándares nacionales que tiene alineados contenidos y un examen obsoleto, o dar mejores oportunidades a los alumnos para ejercitar su iniciativa, creatividad y responsabilidad, que es «accountable» por lo que hace. Rendir cuentas es una obligación de dos vías cuando se habla de una entidad gubernativa y del futuro de una nación, los niños. Si el Mineduc no tiene que rendir cuentas, nunca podremos esperar y avanzar en el proceso educativo y mucho menos hablar de calidad educativa. Si los alumnos tienen que tomar exámenes para evaluarse, entonces justo es, que el mismo sistema educativo tenga que rendir cuentas a los alumnos para ver si está cumpliendo con la obligación de darles oportunidades de educarse con excelencia. ¡La rendición de cuentas, es de doble vía!