Rendir cuentas -I de II-


Raymond J. Wennier

El tema de rendir cuentas está en todos los medios de comunicación por el reciente viaje a Brasil del Presidente de la Corte Suprema de Justicia acompañado de su joven asistente. También a nivel nacional está la exigencia de diputados, a Cohesión Social, de entregar toda la información requerida para que sea totalmente transparente la ejecución de sus programas. Ese «rendir cuentas», en inglés es «accountability». En el Congreso aún está pendiente de esclarecer qué pasó con los 82 millones que desaparecieron. Esto es una falta en la rendición de cuentas. Así­, se puede seguir apuntando casos a nivel nacional de lo que ha ocurrido cada semana o lo que súbitamente aparecen de vez en cuando y que se relacionan con «rendir cuentas» (to be accountable). Es razonable, cada persona tiene que ser «accountable» a alguien. No hay un «ser supremo» en Guatemala que no tenga que rendir cuentas a alguien más. Otro de los asuntos a nivel nacional que ha acaparado noticias en las últimas semanas ha sido el Ministerio de Educación y su responsabilidad de rendir cuentas con la información que tiene de Mifapro. Quiero hablar de rendir cuentas en educación pero usando dos términos que indican dos conceptos: «Assessment» y «Accountability». El primero en relación a los alumnos y el segundo en relación a los adultos en el sistema escolar. Para entender de donde viene el primero, hay que remontarnos a la historia de hace cincuenta años, el siglo pasado, para ver como se cambió una intencionalidad sana a lo largo de los años, a una nueva, con diferentes propósitos y objetivos y que ahora tiene nada que ver con los originales. Según artí­culo del doctor Gerald Brady, alrededor de los años 1950, todos los exámenes del rendimiento escolar de los niños, se hací­an a nivel local y eso se mantení­a sacrosanto en todo el paí­s (USA). Fue hasta los años 1960 cuando el Señor Francis Keppel, Comisionado de Educación del Gobierno, propuso la creación de la Oficina Nacional para «Assessment» y Progreso Educacional y que se creara un examen nacional. El temor fue que ese hecho eventualmente llegarí­a a demandar también, un currí­culo nacional. La idea original pasó de ser una evaluación descriptiva únicamente, a un instrumento comparativo entre estados y en 1988 se creó el «National Assessment Governing Board» cuya tarea fue decidir qué tení­an que saber los alumnos a ciertas edades. Por lo tanto el NAGB dio vida al «National Assessmente of Educational Progress» que define y prescribe lo que hay que hacer en materia de «assessment». Ejemplo, cuando se aplica el examen de lectura de NAEP, únicamente una tercera parte de los de octavo grado lo ganan con nivel de «proficient». Las crí­ticas a nivel de la educación en Estados Unidos dicen que es «horrible». Sin embargo, si alumnos de otras naciones tomaran el mismo examen, aún las naciones que apuntan más alto en las estadí­sticas internacionales en sus exámenes de lectura, sólo lograrí­an que una tercera parte de sus alumnos llegara al nivel de «proficient» en este examen. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, con sede en Paris, Francia, administra el examen PISA (Program for International Student Assessment) a alumnos en treinta paí­ses. PISA examina a alumnos de 15 años de edad en tres materias: Lectura, Matemática y Ciencias, cada tres años. Esa polí­tica no refleja el éxito del programa educativo de una nación. Además, parece que una de las reglas del examen, es que el texto sea igual en todos los idiomas lo que resulta en una traducción literal de algunas preguntas y se convierte más en una prueba de lectura que en una de matemática o de ciencias. Otro examen internacional que examina dos áreas es el «Trends in International Mathematics and Science Studies» (TIMMS) de Holanda pero la mayor parte del trabajo técnico está hecho en el Boston College, Boston, Mass., USA. Esta prueba examina habilidades en esas áreas en los grados cuarto y octavo, usando mayormente preguntas con respuesta de escogencia múltiple. No hay un examen que pueda medir las múltiples complejidades de un sistema educativo, mucho menos un examen que mida únicamente dos materias. Un examen tampoco puede medir la salud económica de un paí­s porque no puede decir si el sistema educativo es efectivo o no. En el año 2,006, el señor Robert Sternberg dijo: «El aumento masivo y largo alcance del uso de exámenes estandarizados es una de las más efectivas maneras que este paí­s (USA) ha creado para suprimir la creatividad». Lo anterior describe cómo se perdió el control local de la evaluación real del rendimiento escolar a favor a un estéril y frí­o examen nacional sin retroalimentación para el mejoramiento individual. En Guatemala el sistema de evaluación es de una sola ví­a; demandan a los alumnos rendir cuentas pero el Sistema Educativo (Mineduc) no rinde cuentas a los alumnos ni a los padres de familia. Quiere decir que no es un plan de «accountability», de dos ví­as.

Continuará