Antes de adoptar la opción preferencial por los pobres, la jerarquía eclesiástica Católica fue cómplice de los regímenes conservadores o dictatoriales en América Latina. El protestantismo se abrió paso para restarle poder político y económico a la Iglesia Católica, pero terminó por convertirse en la expresión de otro tipo de colonialismo cultural. Es importante diferenciar el protestantismo promovido por Estados Unidos para contener la avalancha demográfica desde Latinoamérica y el discurso subversivo de la Teología de la Liberación. Otro es el protestantismo como un proyecto de vida más atrayente y sin autoritarismo para poblaciones en las que presuntamente está muy arraigada la religión tradicional.
Lo preocupante es que la expansión protestante haya fomentado el conformismo hacia el estado de cosas, para beneficio de los poderes contrarios a la caridad evangélica y que mantienen en la pobreza y la marginación a la mayoría de la gente. Ante el crecimiento de los movimientos y sectas protestantes, la catequesis católica es rígida, compleja y marcadamente intelectualista. A esto se suma la inadaptación de ciertas estructuras católicas ante los cambios sociales y culturales, la escasez de su clero, la incipiente promoción del laicado y de la participación de la mujer en el apostolado. La presencia creciente del protestantismo pone en evidencia que el catolicismo es una religión con una fe no asumida plenamente por medio de una experiencia personal.
Otra distinción entre el protestantismo son las religiones históricas como la anglicana, episcopal, presbiteriana, reformada y la luterana. Aparte son las iglesias libres con tendencia de renovación: la congregacional, la metodista, la bautista y el Ejército de Salvación. Una tercera distinción es de las Misiones de Fe, Asambleas de Dios, Iglesia de Dios, Iglesia del Evangelio Cuadrante, Iglesia de la Oración Fuerte y la Iglesia Electrónica. Las últimas han logrado una considerable penetración debido a sus métodos que prometen curaciones milagrosas y soluciones a toda clase de necesidades. Una de las corrientes con mayor crecimiento y aceptación en América Latina es la del pentecostalismo, pues se estima que de las 6 mil congregaciones protestantes nuevas, 4 mil son de esta corriente.
Entre las sociedades religiosas para-cristianas, de tipo milenarista y que pretenden complementar o reformar la Biblia, se encuentran la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Testigos de Jehová, Mormones y la Asociación Moon de Corea. También están las sociedades de inspiración no cristiana, como las de origen oriental, new age, y las provenientes de la santería, el Vudú y el Shango.
El protestantismo evangélico tiene un núcleo teológico histórico que hace posible que en él concurran expresiones eclesiásticas de larga trayectoria, pero también iglesias endógenas que reivindican postulados fundamentales de las reformas religiosas iniciadas en el siglo XVI. Estos contrastes son fundamentales para evitar el esquematismo y los prejuicios hacia expresiones religiosas que si bien han incidido en la búsqueda de una nueva cultura, su fragmentación apostólica ha desarticulado la identidad latinoamericana, necesitada de expresiones propias, independientes y cabalmente enraizadas en una realidad que debe ser transformada, para que la religión deje de ser cómplice del subdesarrollo y no fomente la servidumbre mental.