Relativo a las cartas atómicas


Entré al archivo de Nils Bohr, un cientí­fico notable y un hombre atormentado por una amistad destruida en medio de la guerra. Nils Bohr el fí­sico danés se considera el Padre de la Fí­sica Quántica a la par de Blanck el verdadero precursor, Bohr, contribuyó a la fisión del átomo y sin ser parte del proyecto Manhattan y sin él saberlo, fue uno de los padres de la bomba atómica. De muchas maneras en ese esfuerzo colaboró el fí­sico alemán Werner Heissenberg, amigo y discí­pulo de Bohr en los años 20.

Mario Castejón

La relación entre Bohr y Heissenberg motivó al autor Michael Freyn a la obra teatral Copenhagen, estrenada simultáneamente en Londres y Broadway en 1988, obtuvo un gran éxito sin embargo los historiadores cientí­ficos fueron más parcos en su aplauso, como todas las historias de la historia presenta vací­os y verdades a medias. Bohr y Heissenberg fueron Premio Nóbel de Fí­sica, uno en 1922 y el otro en 1932; Bohr era un hombre quince años mayor y cuando Heissenberg lo visitó vivió en su casa en el Instituto Nils Bohr de Copenhagen, era apenas un joven cientí­fico reconocido por sus maestros pero no internacionalmente como Bohr, esto sucedí­a en 1920. Heissenberg fue acogido por el cientí­fico y por su esposa Margreth, ambos lo trataron como un hijo, tiempo más tarde Heissenberg radicó en Berlí­n y se convirtió en una luminaria de la fí­sica llegando a ser el consentido de los cientí­ficos de la Alemania Nazi, su trabajo estableció el principios de incertidumbre o indeterminación según el cual es imposible conocer simultáneamente ciertas variables como la posición, el impulso, la energí­a y el tiempo. Trabajó a la par de Albert Speerm, ministro de Armamento de Hitler, creador de la sobria y monumental arquitectura del llamado Reich de los Mil Años.

En 1941 Heissenberg visitó a Bohr en Copenhagen ya bajo dominio nazi y de ese encuentro surgió un drama entre el maestro y el antiguo alumno que motivó un rompimiento entre ambos. El encuentro o los encuentros fueron privados, Bohr era un apasionado por el género epistolar y escribió más de cinco mil cartas y 500 manuscritos, muchas de ellas dirigidas a Heissenberg relacionadas con ese encuentro pero nunca las envió; son las llamadas Cartas Atómicas que motivaron la obra teatral de Freyn. En las cartas Bohr hace ver que Heissenberg lo visitó para incorporarlo al esfuerzo nazi en la construcción de una bomba atómica e instó a la comunidad cientí­fica a unirse al esfuerzo ya que según él Alemania iba a ganar la guerra. Sin embargo lo que más le afectó lo obligó a posteriores cartas aclaratorias, la última en 1963; Heissenberg no reconoció lo dicho por Bohr y en algunas misivas que Bohr debe haber recibido expresó que aquello no era cierto ya que Bohr cuando tocaron el tema de los trabajos que Heissenberg realizaba relativos a la fisión del átomo Bohr no tení­a conocimiento del tema y Heissenberg manifestó que su visita fue la de un alumno a su maestro para plantear el dilema moral ante la guerra. Por su parte Bohr en una de las cartas dice que él ya sabí­a desde 1938 que se podrí­a obtener una bomba atómica con los dos isótopos de uranio y que incluso en 1939 lo habí­a dicho en una conferencia en Birmingham. A pesar de esto Bohr recalca que Heissenberg con su visita quiso ayudarlo a él y a su instituto y tras la huí­da de Bohr en 1943 el centro fue confiscado y Heissenberg ayudó para que fuera devuelto a la universidad.

Nils Bohr murió en 1962, Heissenberg le sobrevivió hasta 1976, después de aquel encuentro en Copenhagen, los dos amigos nunca volvieron a verse y la comunicación quedaba interrumpida porque Bohr nunca envió las cartas que podí­an haber motivado un reencuentro, ambos fueron fí­sicos teóricos al igual que Albert Einstein aunque éste vislumbró claramente las consecuencias aterradoras de la fisión del átomo en la construcción de una bomba y expresó a los funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos que se podí­a lograr. Los responsables de la construcción de la primera bomba atómica fueron los fí­sicos Julius Oppenheilmer y Enrico Fernl, ambos refugiados de guerra que se basaron en mucho en los trabajos de Bohr y otros.

El seis de agosto de 1945 un B29 con el nombre de la madre de su piloto (Enola Gay) soltó la bomba conocida como Bad Boy sobre Hiroshima, era una de varias ciudades probables pero esa mañana el tiempo estaba despejado, Hiroshima desapareció del mapa solamente el edificio del Ministerio de Agricultura quedó en pié. La explosión creó una temperatura de seis mil grados centí­grados, de 76 mil casas 70 mil fueron completamente destruidas, murieron 70 mil personas y 180 mil quedaron con terribles quemaduras, señalados de por vida.

Hace unos dí­as en la Universidad Galileo, tropecé con las fotografí­as de los doctores Bohr y Heissenberg, lucí­an en una pared junto a las imágenes de otros hombres de ciencia que han impulsado a la humanidad en el campo de la fí­sica y la matemática, estoy seguro que todos ellos deben haber sentido profunda pena y colaboraron de alguna manera al desarrollo de la bomba atómica.